La van más popular del mundo cumple 60 años

Una mañana de marzo de 1950 en la primaveral Wolfsburg, comenzó oficialmente la producción de la van Volkswagen Transporter, cadencia que se ha mantenido por 60 años, convirtiéndose este proyecto en uno de los best-sellers de la división de vehícuos comerciales de VW, además de un ícono para generaciones enteras.

Con cerca de 10 millones de unidades producidas, la Transporter ha permanecido por 5 generaciones mostrando sus prácticas funcionalidades, características que han seducido a usuarios privados y comerciales que han usado este vehículo multiproposito para transportar carga y personas en plan de negocios y placer por igual. Sin duda, la Tranporter ha sido el modelo a seguir por los demás fabricantes para el desarrollo de sus vans

Las primeras T1 venían con el panorámico dividido (split window), modestamente impulsadas por un motor trasero de 4 cilindros enfríado por aire, heredado del pequeño escarabajo y con 1.1 litros de cilindrada que producían 25 caballos, la velocidad máxima era de 90 km/h. La Transporter moderna ofrece en contraste, un avanzado turbodiesel de dos litros con common rail y motores hasta de 180 caballos que pueden alcanzar más de 160 km/h de manera segura gracias al control de estabilidad electrónico. Hace 60 años, esto era ciencia ficción.

Paralelo a la evolución que ha tenido el diseño de la Transporter a lo largo de los años, el escudo de VW ha permanecido incólume siempre en el frontal. Esto es una regla en el diseño que ha permanecido inalterada a través del tiempo junto con su reputación de calidad, durabilidad y espacio superior de carga.

En sus múltiples variantes, la Transporter ha servido como vehículo comercial, de carga, pasajeros y hasta como casa en su versión Westfalia. El mundo se ha recorrido cómodamente, desde los años 60 con las bandas de rock, hasta hoy en día con los viajeros intercontinentales, a través de la VW Transporter

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. Vito García   •  

    Muy buena información sobre las kombis, actualmente tengo una 1975 desde nueva.puedes visitar mi foro de kombis en http://www.buscompany .com.mx.
    Saludos desde México

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