Land Rover “evoca” el futuro

Lanzado en el Salón de París de 2010, bajo las líneas del prototipo LRX, la Range Rover Evoque llega a nuestro país para fortalecer el portafolio de la tradicional marca en Colombia. ¿Lo sorprendente? un diseño de vanguardia y un arsenal tecnológico interior que hacen abrir los ojos al más indiferente. Land Rover llega así al siglo 21, rompe el listón y sigue de largo con esta escultura 4X4

Land Rover parece avanzar con buenos pasos hacia el futuro. Bajo el paraguas de los indios de Tata, que también controlan Jaguar, va conquistando clientes cada vez más fieles y explorando nichos inéditos como el que busca con esta mini Range Rover, con toda la clase y el lujo tradicionales de la marca más un diseño diferenciador a cual más.

La Evoque es una SUV de mediano tamaño orientada a las vías asfaltadas y con algunas capacidades para circular en modo off road, no al nivel de sus hermanas y primas mayores, pero se defiende cuando el pavimento termina. La idea de Land Rover es la de “compactar” toda la lujosa parafernalia de las Range tradicionales, orientando toda esta experticia a un modelo más asequible sin escatimar en calidad de materiales ni en comodidad de marcha y cantidad de opciones disponibles.

Como buen producto automotor inglés de gran calado, La Evoque tiene múltiples opciones de configuración, con elementos puramente decorativos (maderas, colores de techo, luces interiores de tonos cambiantes) y también de innegable utilidad para conservar la apariencia y la seguridad, como las cámaras en múltiples ángulos al estacionar, por mencionar solo una de sus ventajas.

La Range Rover Evoque viene por ahora a Colombia en su presentación de 5 puertas con 575 litros de capacidad en el maletero y un único motor de 2 litros que es capaz de sacar 240 caballos gracias a una inyección directa con sobrealimentación, la caja es de 6 velocidades con opción de manejarlas secuencialmente. El mando es bastante particular, pues como en algunos modelos de Jaguar, se opera mediante una perilla circular que se despliega en la consola central al encender el motor.

Los rivales directos de esta camioneta son el Audi Q3 (Que aun no llega al país) y el BMW X1. Resulta sensiblemente más costosa que estos dos pero el fabricante dice que este sobrecosto se justifica por la calidad de terminados y materales utilizados en su construcción y personalización, como la pantalla táctil central, que puede tener información diferente para conductor y pasajero en tiempo real, gracias al manejo de los ángulos de visión.

En cuanto a las capacidades por fuera del asfalto, la Evoque tiene un sistema denominado Terrain Response que se adapta en cuanto a suspensiones, respuesta del motor y manejo de la caja a situaciones difíciles del terreno.

La Range Rover Evoque, producida en la planta de Halewood, Inglaterra, se ofrece en Colombia desde los 75 mil dólares (casi 150 millones de pesos)

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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