Mercedes-Benz Clase B: Familia moderna

Se presentó en Colombia la remozada Clase B de Mercedes-Benz, un vehículo de vocación familiar pues el carro, de tracción delantera, tiene aspecto a mitad de camino entre minivan y station wagon y puede acomodar a 4 personas. Entre sus congéneres premium no tiene un modelo equivalente, por lo que la podemos comparar en nuestro mercado con el SEAT Altea XL, el Citroên C4 Picasso y el Peugeot 3008. Se ha alargado (9 cms.) y se ha rebajado su altura (5 cms.) para que parezca más un automóvil.

El Clase B también estrena motores, cajas automáticas (de doble embrague) y una suspensión posterior distinta (ahora es independiente) a la que tenía la anterior generación. El propulsor más potente corresponde al B200 Turbo, que entrega 156 caballos de potencia con 1.6 litros y la caja de 7 velocidades denominada 7G-DTC, mientras que existe una versión “descafeinada” con la misma cilindrada que desarrolla 122 caballos con caja manual de 6 velocidades. Esta se denomina B180 y al igual que la B200, vienen con el paquete de desarrollos que aumentan la eficiencia en el consumo de combustible denominado BlueEFFICIENCY. Además, su coeficiente aerodinámico de 0.26 Cx es uno de los más bajos del segmento. Ambos motores tienen cadena de distribución

Dentro de ese paquete de medidas que aumentan la economía en el gasto de carburante, se encuentra la incorporación del sistema de detención y arranque del motor en paradas prolongadas denominado Start/Stop y un control de emisiones que cumple con la normativa Euro V. También, en el apartado de seguridad, es profuso el equipamiento, pues ambas versiones llegan con 7 bolsas de aire (incluyendo el airbag de rodilla) y un sistema que detecta la falta de atención del conductor y mediante una alarma le sugiere detener la marcha, llamado Attention Assist. El sistema de audio lo firma Harman/Kardon.

También hay un asistente de estacionamiento en paralelo denominado Parktronic, pantalla central multifunción llamada Comand y programador de velocidad activo, Tempomat, para la denominación B200. Existe una tercera opción llamada B200 Sport que viene con rines de 17 pulgadas, suspensión rebajada, faros bixenón con cubierta lavable y luz diurna, techo de cristal, asientos en tela mixta y volante en cuero.

Vale destacar que la versión automática elimina la palanca de cambios y la reemplaza por un mando tras el volante, liberando espacio entre los asientos delanteros.

Para tener estos Mercedes en el garaje deberán dejarse entre 70 y 85 millones de pesos, según versión, en la red de la marca en el país.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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