Mercedes-Benz SL: La leyenda cambia de aspecto

Acaba de ser presentada la actualización del deportivo más carismático de la marca de Stuttgart, un modelo que se viene construyendo desde hace 58 años cuando apareció el mítico 300 SL “Gullwing” y en donde el acrónimo SL siempre ha significado Sport Leicht, “deportivo ligero”. La principal característica del nuevo diseño: Tres posibilidades de techo duro plegable. Además, es más largo (5 cms.) y más ancho (6 cms.) que el modelo al que sustituye.

En abril de 2012 estará a la venta la sexta generación de este Mercedes-Benz, que tiene un aire muy marcado a su hermano mayor, el SLS AMG, y está construido casi totalmente en aluminio, lo cual significa 140 kg. menos de peso si lo comparamos con el modelo al que reemplaza. También, se proponen nuevos motores llamados BlueDIRECT, más poderosos y hasta un 29% más económicos que sus predecesores.

Como decíamos, hay tres techos duros plegables, (Se abren en 20 segundos). Uno se llama Magic Sky Control, que tiene un vidrio panorámico con la posibilidad de oscurecerse a voluntad pulsando un botón, hay otro metálico sin vidrio y un último con cristal oscurecido.

Inicialmente, Mercedes-Benz propone dos motores para animar la carrocería de este SL: Un SL350, V6 de 306 caballos y un SL500, V8 biturbo de 435 HP (48 más que el modelo anterior). Ambos modelos tienen caja secuencial 7 G-Tronic Plus de 7 marchas con un sistema Eco de apagado y encendido automático en detenciones prolongadas.

El nuevo Mercedes-Benz SL tiene una serie de adelantos muy interesantes, como la apertura “manos libres” del baúl. Con solo poner un pie debajo del paragolpes la tapa del maletero se abre y se cierra a voluntad (siempre y cuando tengamos la llave con nosotros), así no tenemos que soltar paquetes, buscar llaves y abrir manualmente esta compuerta.

También, en el SL vienen de serie las plumillas con lavaparabrisas incorporados, es decir, con eyectores de agua mediante un sistema denominado Magic Vision Control y una disposición especial para el equipo de audio denominada Frontbass que pone una caja de resonancia para los altavoces graves delante de los pies del conductor en un lugar especial, mejorando la experiencia del sonido.

Son de destacar igualmente las asistencias en seguridad exclusivas como los apoyacabezas activos Neck-Pro, el dispositivo Attention Assist que detecta la somnolencia del conductor y mediante señales acústicas y gráficas le “sugiere” detener la marcha o el Pre-Safe que detecta la inminencia de una colisión, “precarga” los frenos y endurece el cinturón de seguridad en caso de que sea inevitable el choque.  Como opción, se presenta una suspensión autoadaptativa y una dirección electromecánica sensible a la velocidad.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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