MINI vuelve a la tierra

MINI hace su reaparición en el circuito internacional de rallies. A partir de 2011, la marca competirá en algunas válidas del Campeonato Mundial de Rally (WRC) de la FIA y pasará a disputar la temporada completa a partir de 2012.  Esta participación está prevista por varios años.

El auto encargado de esta tarea es el MINI Countryman WRC, que está siendo desarrollado por Prodrive en estrecha colaboración con MINI y se basa en el modelo de producción. El corazón del auto de carreras es un motor turbo de cuatro cilindros de 1.6 litros desarrollado por BMW Motorsport. El auto cumple con la nueva normativa Super2000, puesta en marcha por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que estipula el uso de los motores turbo de 1.600 cc y cuatro ruedas motrices, combinados con un mayor  énfasis en las tecnologías de calle. El resultado es una significativa reducción del 25 por ciento en los costos generales. La primera prueba de MINI Countryman WRC, que también estará disponible para los equipos independientes, está prevista para el otoño de 2010.

MINI en el Rallye Monte Carlo 1965

MINI en el Rallye Monte Carlo 1965

Esta decisión tiene por objeto continuar la historia de éxito de MINI en el mundo de los rallies. En la década de 1960, el MINI Cooper S causó sensación con sus victorias en el legendario Rally de Monte Carlo. MINI capturó la imaginación del mundo cuando el pequeño coche se enfrentó al poderío de los Ford V8 y ganó lo que entonces era uno de los eventos más duros del automovilismo, el Rally de Monte Carlo de 4.000 kilómetros.

Versión de calle del MINI Countryman

Versión de calle del MINI Countryman

El Countryman es el primer modelo de la marca que ofrece cuatro puertas y un  el sistema opcional MINI All4 con todas las ruedas motrices.   Este sistema consiste en un diferencial central electromagnético que varía la distribución de la potencia entre los ejes delantero y trasero. En condiciones normales de conducción, hasta un 50 por ciento de la tracción es enviada a las ruedas traseras; en casos extremos, hasta en un 100 por ciento. Existe una versión del Countryman 1.6 16v con turbocompresor de doble entrada e  inyección directa de 184 caballos.

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Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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