Obituario: Sergio Pininfarina (1926-2012)

Sergio Pininfarina y el Ferrari Testarossa

Se nos adelanta en el camino otra leyenda del mundo del diseño automotriz, el hombre que convirtió a Pininfarina en el centro creativo más reconocido a la hora de concebir un automóvil y al término Made in Italy en una marca comercial. Damos un repaso a su vida y, por su puesto, a sus principales creaciones para hacernos una idea del peso pesado que nos deja.

Sergio Pininfarina y su principal cliente, Enzo Ferrari

Corría la década de 1930 e Italia despuntaba ya como un importante fabricante de automóviles con marcas como Fiat y Alfa Romeo, que entre otras cosas, se caracterizaban por sus magníficos diseños en una época donde era bien dificil diferenciar una carrocería de otra. Uno de los precursores del diseño italiano fue Giovanni Battista Farina, a quien apodaban “Pinin” por ser el más pequeño de los hermanos. Farina creó su propia oficina de diseño llamándola Carrozzeria Pininfarina. Alfa Romeo, Lancia y posteriormente, Ferrari y Maserati fueron sus mejores clientes.

Alfa Romeo Spider Duetto 1966

El hijo de Battista, Sergio, se graduaba después de la Segunda Guerra Mundial y comenzando los años 50, como ingeniero mecánico en Turín, su ciudad natal. Ese mismo año, su primo Giuseppe Farina se hacía con el primer campeonato mundial de Fórmula Uno con Alfa Romeo.  El muchacho entró a la fábrica familiar y rápidamente mostró sus dotes como diseñador, dirigiendo el equipo de creadores de la empresa hasta que en 1964 y ya oficialmente con el apellido Pininfarina otorgado por el gobierno italiano, presentó su primera creación propia, el Alfa Romeo Spider, que se convertiría en toda una leyenda de los convertibles biplaza.

Ferrari Daytona 1968

Dos años después, Battista fallecía y Sergio tomaba las riendas de la empresa y ampliaba los horizontes de la misma, haciendo negocios con marcas “generalistas” como Ford, Volvo, Fiat, General Motors, Peugeot y hasta Lada para diseñar algunos de su modelos. Además, en los años 70 fue pionero en interesarse por la aerodinámica y construyó el primer túnel de viento en un centro de diseño.

Ferrari F40 (1987)

Sin embargo, el cliente mimado de Sergio y Pininfarina seguía siendo Ferrari. Prueba de ello es la creación del magnífico Daytona en 1968, el 288 GTO (1983), el ícono ochentero Testarossa (1984), el brutal F40 (1987). Una de sus últimas creaciones fue el Enzo (2002), el 612 (2008), que hacía homenaje a uno de los principales diseñadores de Pininfarina y Ferrari, Sergio Scaglietti y el primer 4×4 de la marca, el FF (2010). Con Maserati diseñó los actuales GranTursimo y Quattroporte

Peugeot 406 Coupé

De su estrecha colaboración con Peugeot quedan modelos de una belleza inusitada para una marca masiva, como el 504, el 205, el 405 y sobre todo el 406 Coupé de 1997, uno de los modelos más lindos creados por la casa Pininfarina. Para Cadillac, Sergio diseñó el convertible Allanté, de marcada tendencia europea.

Capilla Nuestra Señora de la Estrella

En los últimos 20 años es donde Pininfarina, bajo la batuta de Sergio, amplía su portafolio no solo al diseño de automóviles, sino de buses, trenes, mobiliario, cascos de motocicleta y hasta íconos religiosos, como la Capella Madonna Della Stella en Caserta, Italia.

Sergio Pininfarina tuvo una destacada incursión en la política, siendo Diputado del Parlamento Europeo en el periodo 1979-1988 y presidió el sindicato Corfindustria en su país natal. Desde 2005 era Senador Vitalicio de la República italiana. Le sobreviven su esposa Giorgia y dos hijos, Lorenza y Paolo. Andrea, quien era director de la compañía, falleció en un accidente de motocicleta en 2008.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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