Operación Wartburg capítulo 5: La carne en el asador

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Avanza ya, con todo desmontado y las necesidades claras, el proceso de restauración del Wartburg 311 de 1962 que les hemos venido mostrando, paso a paso, en Blogaraje.

mesa-con-accesorios-buena

En la mesa de la izquierda se pueden ver las nuevas adquisiciones alemanas, que llegaron como piezas originales, gracias al rastreo que se les hizo a través de internet. Se observan entre otros,  claramente,  los  diferentes empaques de los vidrios delantero y trasero, la  tapa del radiador y el  termostato.

En la mesa de la derecha se aprecian: el catalogo original de partes, el ventilador,  espejo retrovisor,  cauchos de los pedales y de las coloquialmente denominadas “arepas”, el cenicero delantero, la botonera para luces, las direccionales delanteras, los plasticos de las lamparas traseras, el frasco del agua para el parabrisas, la balinera del embrague que se consiguó en Medellín con caja marcada que sirve para Wartburg, (¿qué tal?),  las 4 tapas originales en aluminio brillante para los rines  y los 4 aros embellecedores, tambien en aluminio.

carroceria-pintada

La carroceria, por su parte,  ya esta instalada en el “asador” (estructura metálica que la deja suspendida y maniobrable) para poder hacer las reparaciones del caso por debajo y así  pintar mas comodamente.  Las puertas ya se encuentran en manos del pintor para la correspondiente masilla, base y pintura  que respetará los colores originales:  azul en la carrocería y el techo color blanco.

puertas

Continuará…

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

3 comments

  1. PP   •  

    Va por buen camino…

  2. DAVI TRONCOSO NETO   •  

    Muito bom seu blog. O trabalho de restauração. Muitas peças originais. A internet facilita muito.Eu fiz aqui em Brasilia, Brasil, a restauração de um Wartburg 311 Camping, 1962, foram 18 anos de trabalho, pois não tinha internet ainda e o estado do carro era muito ruim. Tenho agora que melhorá -lo.
    Seu trabalho está de parabens.

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