Operación Wartburg capítulo 7: Fase de acoplamiento

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En esta fase del proceso de restauración del Wartburg 311 de 1962 que se lleva a cabo en Medellín, comienzan a acoplarse las piezas principales, carrocería y chasis, que finalmente se encuentran completamente restauradas, saneadas y pintadas respetando los tonos y la apariencia original de colores.

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Casi toda la mecánica también se encuentra a punto, así como la suspensión y la caja de velocidades con los componentes que se han recuperado, pulido y restaurado y las piezas que se han pedido directamente a Alemania gracias a la inmediatez de interrnet y a la cantidad de partes que aun se consiguen originales para este modelo.

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Solo falta en el apartado mecánico,  terminar de armar el motor despues de haber conseguido un cigüeñal completo nuevo con bielas y balineras originales.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

6 comments

  1. ARTURO   •  

    NO ABREN LAS FOTOS!!!!

  2. JUAN CARLOS   •  

    impecable trabajo….esperamos ansiosos la terminacion de este proyecto.
    por cierto que tal las bellezas que se dejan ver al fondo de las fotos???

    saludos

    juan carlos

  3. PP   •  

    Como dicen “ya está de un cacho”.

    Juan, ¿Podrías contarnos más sobre el Mustang Fastback y el Triumph TR3 que se ven en la última foto?

  4. Racing4Ever   •  

    Si no me equivoco ese es el fastback 1966 de Antonio Mesa, y por las fotos creo que el Wartburg esta en la tablaza en el taller de Hector Bernal

  5. Andres Hurtado Gomez   •  

    Apenas el día de hoy tuve la oportunidad de conocer esta pagina. Excelentes artículos y una restauración impecable, esto me recuerda un cliente muy especial de Medellín, apasionado y por la perfección en restauración de vehiculos y por el tema llamado Luis Guillermo González.
    De nuevo mil felicitaciones

    Andrés Hurtado Gómez
    Pereira

  6. juan cancio   •  

    hola, me alegra conocer que existen amantes de los wartburg como yo….
    tengo uno y participo en carreras legales, si me pudiesen dar consejos de como mejorar la aceleracion se los agredesere mucho.
    mi direccion de correo es:
    juanincancio@yahoo.com

    espero por su ayuda,

    EL WARTBURG LO MEJOR

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