Porsche actualiza el Boxster

Tras 17 años en el mercado y 6 con ligeros cambios, Porsche presenta por primera vez una modificación significativa (bueno, significativa dentro de lo que cabe en Porsche)  a su modelo de entrada, el Boxster, un convertible biplaza que ha supuesto un enorme exito en ventas para la marca.

Lo primero que hay que decir es que este nuevo Boxster se esperaba para el Salón de Ginebra en marzo, pero en un mundo cada vez màs frágil para guardar un secreto, el diseño se ha filtrado más allá del búnker de Stuttgart y es así como podemos conocerlo antes de tiempo.

Nos encontramos entonces con un nuevo frontal en donde las luces cambian bastante de forma, lo cual indicaría una futura tendencia para otros modelos de la casa como el Cayman, la Cayenne y el futuro SUV compacto Cajun. Otro cambio se aprecia en la inclusión de las luces diurnas tipo LED incorporadas al paragolpes, tal y como se aprecia en el nuevo 911.

Otro cambio es en las ruedas, ahora con rines de 18 pulgadas, una más que el modelo al que reemplaza. Atrás, el unico aspecto nuevo notable es un pequeño alerón que se integra a las luces traseras de manera muy conseguida. El techo sigue siendo una capota de lona, como a la vieja usanza de los convertibles, eso sí con un despliegue rápido de 9 segundos mediante motores eléctricos en una maniobra posible hasta los 50 km/h.

El interior es el que más me gusta, pues quedó con un aire muy cercano al 911 y el detalle del reloj análogo en el tablero es un toque de innegable clase con un sabor atemporal que me encanta. Ademàs, se abandonan las feas esferas concéntricas que encerraban los instrumentos de velocidad y vueltas del motor, horrendo diseño que creó toda una tendencia en su momento.

En el apartado mecánico, donde Porsche pone toda su ancestral sabidurìa en cada modelo, se conserva las versiòn tradicional de 2.7 litros con los 6 cilindros boxer y 265 caballos, 10 màs que el anterior, lo cual significa un 0 a 100 km/h en 5.7 segundos. Para los màs entusiastas, el fabricante pone a disposición de la clientela la edición S con 3.4 litros y 315 caballos para tardarse 5 segundos en ir a 100 km/h. Hay una caja manual tradicional de 6 velocidades y la automàtica PDK de doble embrague con siete relaciones. El fabricante habla también de una reduccción en el consumo de combustible de casi el 20%, algo de menor cuantía para un cliente de este nivel, pero que vale la pena reseñar en pro de los logros tecnológicos usuales en Porsche, como es el conseguir una reducciòn de 35 kg. en el peso final gracias a la utilización de aleaciones de magnesio y aluminio en la carrocería.

Este nuevo Boxster estarà en la vitrinas nacionales posiblemente en los ultimos días de este año.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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