Prueba BMW X1 xDrive 2.8: Fluoxetina en 4 ruedas

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Uno lo mira con respeto, es un BMW y cuando se acerca, todo el peso histórico de la marca cae sobre la memoria. Estamos a punto de probarlo, de pasar 24 horas jugando con él, sacándole sus posibilidades, llenándonos el ego con su escudo en nuestras manos. Nos esperan entonces 265 caballos en una carrocería de 1685 kg. con tres posibilidades de sacarles el alma a través de su caja de cambios Steptronic de 6 velocidades. El cóctel está servido, sigan por favor.

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Al mirarlo, viene la pregunta que todos se hacen al conocerlo: ¿es una SUV?, ¿es una SW?, es un hatchback “levantado”?. Todas la anteriores. BMW se ha tomado la vanguardia en el tema de los crossover cuando sacó la rotunda X6, una cosa grandísima con un super motor biturbo, alzada sobre el piso, transmisión permanente en las 4 ruedas y la denominación SAV (sports activity vehicle). Pues la X1, presentada mundialmente hace medio año es también una SAV, es decir, un un carro para llevar por múltiples terrenos de manera deportiva.

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La versión probada (xDrive 2.8) está animada por un propulsor de 6 cilindros en línea, 3 mil centímetros cúbicos y 24 válvulas que genera 265 caballos a 6600 revoluciones por minuto, conectados a una caja de 6 velocidades llamada Steptronic para conducir en modo automático, automático deportivo y secuencial. Las ruedas son  Run flat (pueden rodar desinfladas) de 17 pulgadas y hay 225 mm de caucho en la banda de rodadura. El carro tiene 194 mm de altura sobre el piso, lo cual permite transitar tranquilos por la ciudad y evitar casi todos los obstáculos que nos presenta la selva de cemento.

Vida a bordo


Con una llave mando tipo navaja suiza hay acceso a todas las puertas y este mismo control se conecta a una ranura en el tablero, lo cual activa todos los sistemas de accionamiento electrónico. La silla es más baja de lo normal pero es regulable en altura (todos los mandos de los asientos son manuales, algo extraño para el nivel de precio de este carro), asi que es algo demorado conseguir la posición ideal. La tapicería esta compuesta por un sintético llamado Sensatec, muy parecido al cuero, de fácil mantenimiento y limpieza, hay portavasos por todo lado, visibles y ocultos. El tablero diríamos que es sencillo, muy sobrio con relojes de velocidad y cuentavueltas, gasolina y una estresante aguja de consumos (con el mínimo toque de acelerador, se dispara). Hay un computador de consumos y distancias en varios idiomas. En la consola hay dos aireadores, radio con todos los servicios de conexión y lecturas y climatizador automático bizona, es decir, que conductor y acompañante pueden tener temperatura diferente a bordo. El volante , de excelente tacto, tiene mandos para el teléfono a través de sistema Bluetooth y para la música.

Los materiales del tablero y las puertas son duros, para uso rudo, pero están muy bien presentados aunque las inserciones metálicas son una simple imitación. Hay un techo de cristal completo que abre electricamente de manera parcial y tiene una cortina protectora para proteger la cabina del calor. Cada  parasol tiene espejo pero ninguno es iluminado, el retrovisor central es pequeño y tiene sensor de iluminación para oscurecerse de manera automática. La luz interior es muy buena, incluso hay un par de lámparas dirigidas para uso de los pasajeros delanteros.

Atrás el espacio es para dos personas, un tercero iría incómodo y el acceso y la salida requieren un poco de pericia. La altura al techo es más que buena y es mejor no correr hacia atrás toda la silla delantera para que haya buen espacio para las piernas. Todos los espaldares, con anclajes Isofix para sillas infantiles, se pliegan individualmente para dejar un espacio en el maletero de hasta 1350 litros (420 en posición normal). Hay un acomodador de objetos debajo del tapete con lugares para que las cosas pequeñas se mantengan en su sitio. No hay rueda de repuesto y la batería va ubicada en su lugar

Enciendan sus motores

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Después de introducir el mando  en la ranura, pulsamos el botón “Engine start / stop” y el 6 en línea se despierta suavemente, el DTC o control de tracción está activado y el arranque en la posición D es suave, muy suave la verdad, hay que hundir un poco más de lo deseado el acelerador, pero cuando el conjunto se acopla, la X1 sale como un tren, gastándose la caja cada que la aguja alcanza unas 4 mil revoluciones, no hay sobresaltos mientras el acelerador esté pisado de manera uniforme, cuando lo exigimos a fondo, la caja se devuelve dramáticamente y el cuentavueltas sube  hasta las 6 mil rpm, la caballería parece desbocarse y es mejor soltar un poco el pedal para que todo vuelva a su cauce. La conducción en D es más relajada pero si queremos sacar todo el potencial de la máquina es mejor probrar la opción DS o “Drive sport”, que hace los cambios a las 5 mil 500 revoluciones con total comodidad.

Rodando, la X1 tiene un movimiento muy neutro en sus suspensiones, ni muy dura ni muy blanda. Se acuesta lo necesario en curvas y se mantiene dura en terrenos sinuosos.

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Durante la jornada  de nuestra prueba llovió sin misericordia (el famoso día de la Santa Cruz), pero como de las crisis se desprenden oportunidades, fue la ocasión más precisa para probar los sistemas de seguridad activa y ayudas al conductor con los que viene dotada esta unidad (los sensores de lluvia y luz trabajaron como nunca ese dia).

Es la hora de probar la caja Steptronic en modo secuencial. La primera es sólo un requisito, pues es un cambio absolutamente “bruto”. Con esa velocidad enganchada la X1 sale como un toro “partiendo plaza”, al apretar el pedal salta y se encabrita de manera atemorizante. Este engranaje es perfecto para salir de atolladeros en destapado como pudimos comprobarlo más adelante.  Este carro arranca perfectamente en segunda velocidad y con la misma sagacidad se mueve ya en el tráfico, ya en la autopista. La tercera es un cambio casi que universal, pues se alcanzan cruceros hasta de 120 km/h y prácticamente también sale desde cero en este modo. Cuarta, quinta y sexta, son un divertimento al engancharlas con el acelerador pisado, los cambios entran como cuchillo caliente en mantequilla y la X1 avanza como un tren. Eso si, el consumo se penaliza bastante, a este ritmo lograr más de 22 km/galón es toda una proeza

En la via entre la autopista Medellín – Bogotá y la glorieta del aeropuerto, hay una recta de unos 500 metros. Previa verificación y tomando todas las precauciones posibles, la abordamos en tercera, modo secuencial a unos 60 km/h. Aceleramos a fondo y cambiamos a las 5 mil rpm, motivados por el clásico sonido de los motores 6 cilindros de BMW (la Orquesta Sinfónica de Munich), a 100 metros del final, el velocímetro marca 180 km/h en sexta velocidad. Me paro literalmente en el freno y les juro que la carrocería no  se mueve un milimetro, en 100 metros se detiene completamente aun con el piso como un jabón, se sienten todas las ayudas de frenado actuando en equipo. No hay sustos, no hay preocupaciones, La BMW X1 perdona casi todo (ojo, no hay que retar a la física tampoco) y si llegásemos a tener una desgracia, seis airbags y una estructura con deformación programada garantizarán en buena medida la supervivencia de los ocupantes.

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Después de tener a mil las sustancias que activan las endorfinas, las feromonas y demás, buscamos las cualidades para off road ligero que puede tener la X1. Pisa terrenos destapados con toda naturalidad, en piedra suelta rueda sin problemas (aunque a buena velocidad la guantera se abre sola) y hace vadeos en charcos no muy profundos ni exigentes. Arrancarlo en una loma pronunciada y con agarre precario es una delicia, el carro no se rueda, no patina y sale con la potencia adecuada de cada situación. Tuvimos la oportunidad de “encunetarnos” y dejar una rueda en el aire. No hubo lio, cada tren motriz sabe lo que tiene que hacer y sin que nos demos cuenta ya estamos otra vez en la ruta.

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Por último, probamos el control de descenso que mantiene el carro a velocidad constante de 15 km/h bajando como un gato agarrado a un árbol.

Epílogo

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El término “polivalente” adquiere una nueva connotación con la BMW X1, es mucho de todo y tiene el tamaño perfecto para defenderse en casi todos los terrenos, con el motor de 3 litros la diversión está asegurada pero hay que vigilar el consumo, elevado a nuestro parecer. Cómodos viajan 4 ocupantes con un equipaje personal no muy excesivo. La vida a bordo, matizada por la luz que entra através del techo de cristal, es muy confortable una vez alcanzada la postura ideal en los asientos delanteros. El diseño exterior ofrece un dibujo vanguardista realzado por la presencia de sus ruedas de 17 pulgadas y unos bellos rines de aluminio. En marcha la dirección es sumamente obediente y es como la suspensión, un punto intermedio entre dureza y suavidad. Para el día a día la X1 es un buen producto si no son muchos los ocupantes, ofrece diversión, conducción deportiva, está bien hecha tiene materiales resistentes y por 125 millones de pesos, retorna el saber hacer de la marca y sin duda, pone sobre el asfalto un vehículo de un segmento nuevo, si se quiere exclusivo, hasta que las otras monarquías europeas se pellízquen y vistan con traje de SAV a sus modelos de entrada.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

8 comments

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  3. JUAN CARLOS   •  

    BUENA NOTA, EL CARRO ME GUSTA, SOBRE TODO EN EL COLOR BLANCO DE LA UNIDAD PROBADA…

    EN EFECTO TIENE ALGUNOS DETALLES QUE LO DEJAN A UNO PERPLEJO (LUCES DE CORTESIA EN ESPEJOS INEXISTENTES, SILLAS DE AJUSTE MANUAL Y ALGUNO MAS QUE AHORA NO RECUERDO) PERO IGUAL LAS CARACTERISTICAS GENERALES DEL MODELO HACEN QUE SE LE PERDONEN ESOS PEQUEÑOS “PECADOS”.

    SALUDO

    JUAN CARLOS T.

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  5. Luis Pareja   •  

    Este hermoso vehiculo es la maxima expresion hecha realidad de un grupo de personas que saben:La necesidad de los clientes al comprar un vehiculo, Usaron la maxima technologia para hacer la vida cotidiana de los clientes excelente forma de naver; No importa si es por carretera, o fuera de ella. De igual manera ustedes son la magia al servicio de nosotros, Que Dios los bendiga.

  6. Juan777   •  

    Excelente nota Juan..
    saludos

  7. SGR   •  

    Nada que hacer, Blogarage cada vez mejor, saludos

  8. Giro   •  

    Juan Guillermo, lo felicito por sus comentarios, ud. hace de blogarage una pasión.
    No me gustó el diseño del BMW X1, no me enamoró. El frente es feo, la parrilla frontal desproporcionada. Por el contrario el Renault Scala me parece espectacular, limpio, elegante, sobrio, precioso diseño.
    Es mi humilde opinión. Un abrazo.

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