Prueba FIAT 500 1.4: El ratón fashionista

La tendencia retro de algunos modelos que pretenden tener un segundo aire en el mercado continúa su avance en todos los segmentos, especialmente entre los microcarros. El primero en aventurarse fue Volkswagen con el New Beetle, siguó BMW al revivir al Mini y ahora es FIAT, que hace un año dio vía libre a la comercialización del 500 en su versión siglo 21, convirtiéndose en un suceso inmediato en Europa, donde se han vendido más de 300  mil unidades que se producen a todo vapor en la planta de Tychy en Polonia con lista de espera y todo. Una de ellas, con el motor 1.4 de 100 caballos y 6 velocidades, estuvo en manos de Blogaraje.

Turín, Italia, 4 de julio de 1957.  FIAT presenta al público un modelo con motor de 2 cilindros refrigerados por aire, 500 centímetros cúbicos y  15 caballos de fuerza que alcanza 90 km/h y que se convierte en el símbolo de la motorización italiana. Se le denomina el Nuova 500, en alusión a un antíguo modelo que se vendió en los años 30 y que rápidamente la gente bautiza como “Topolino” (ratoncito). La producción dura 18 años, hasta 1975. Este modelo se convierte en un entrañable recuerdo para los italianos por lo que significó en sus vidas en aquella época.

Turín, Italia, 4 de julio de 2007. 50 años después de la presentación del 500, FIAT entra en la onda retro y también se arriesga a dar luz verde al prototipo Trepiuno (tresmasuno), visto ya en Ginebra 2004 y revive de manera inmediata la fiebre por este entrañable modelo….el resto, es una historia creciente día a día, con nombramientos como “coche del año 2008″ y “Diseño mundial del año 2009″  incluídos.

En Colombia el 500 está hace varios meses, traído valientemente por Colitalia como un verdadero fashion car de nicho y del cual se han vendido cerca de 20 unidades a un precio que oscila entre los 54 y 58 millones de pesos (según motorizacion y caja). ¿Qué tiene el 500 (Cinquecento para que suene más fashion) para que la gente lo compre sobre modelos más grandes, potentes y equipados?, vamos a averiguarlo.

El FIAT 500 del siglo 21 luce un inocultable parecido con su ancestro, incluso, con su pariente lejano el 600 (aquel que mal llamamos Topolino en Colombia cuando llegó a fines de los años 70 como 750Z). Exteriormente es innegable de donde viene pues el frente es una modernización del original, lateralmente tiene la misma forma y por detrás se ve tan retro como el primero, sólo que un poco más rubusto en parte gracias a las llantas con unos bellos rin 14 de aluminio que calza.

Por dentro, conserva la visera original de instrumentos con todo incluido, velocímetro, tacómetro, indicadores digitales de gasolina, temperatura, 21 testigos  de funciones y el computador de consumos, distancias, promedios y un amplio menú  de opciones. En el volante (graduable en altura) se incluyen los mandos para el radio y el sistema Blue And Me que maneja la operación del celular y la posibilidad de guardar en una USB un detalle completo de las condiciones de manejo que tuvo el carro, mediante un programa especial descargable.

En el resto del tablero encontramos el radio integrado con posibilidad de lectura MP3, botones para conducir en modo Sport (con suspensiones y dirección más dura), operación de luces antiniebla y los mandos de ventilación, aire y calefacción. La barra de 6 velocidades está integrada al tablero, algo que resulta muy cómodo y ergonómico, e invita a hacer los cambios de manera”rápida y furiosa”. El tablero tiene un detalle que imita al modelo original pues todo el marco está en el mismo color de la carrocería simulando el acero, pero en realidad es un plástico, eso si muy aparente. Hay detalles en cuero en la bolsa de la barra de cambios y en los marcos de las puertas que suben el status del carro, lo cual se agradece por el precio que se paga.

Los asientos son altos, deportivos, abrazadores y con multiples reglajes, incluso para la parte del asiento (no del espaldar), hay una graduación especial en altura y dureza y quitando fácilmente el del pasajero, encontramos toda una “caleta” para guardar objetos de tamaño importante y que necesitemos ocultar, pues la guantera como tal no existe, eso si, hay multiples bolsillos y ranuras para guardar monedas, celulares, manos libres, papelitos y todas las cosas que puede uno acumular en un carro (que no son pocas).

Atrás el acceso no es dificil, la silla corre con facilidad (claro que después acomodarla como estaba es molesto). Caben otras dos personas de regular estatura o niños pequeños. Los asientos traseros vienen también con cinturones de seguridad y apoyacabezas.

Vámonos

La llave es en forma de navaja suiza, se expulsa al oprimir el logo de la marca y tiene mandos para apertura a distancia de puertas y baúl, no hay botón de arranque, se hace a la antigua, girándola en el suiche.

El motor tiene un agradable sonido, que para muchos puede ser molesto después de un tiempo, pero a nosotros nos gusta “hablar” con el carro y sentir que vamos montados en algo que está vivo. Punto para el FIAT. Los pedales y la dirección son de una suavidad excelsa, casi que “sobreasistidos”, pero a mi me encanta. Para dureza, ya vendrá el modo Sport.

La calle se hace grande en el FIAT 500. Descubrimos que cabemos por todas partes, que ningún espacio es pequeño para nosotros. la caja se va desgranando suavemente, pero sin dejar el nerviosismo que nos pide su motor de 100 caballos que corren alegres y despreocupados por donde les digamos. A pesar de tener 16 válvulas, este 4 cilindros despierta decentemente desde bajas revoluciones y ni se diga cuando alcanza las 3 mil, pues con ese tamaño nos escabullimos como un ratón paranóico entre buses, camiones, atravesados, lentos, perdidos y toda la fauna automotriz de la ciudad. Mientras esto ocurre, los transeuntes y demás conductores detallan el carro con curiosidad, lo señalan y comentan (bueno, no se que comentan, pero comentan). El aire, poderoso para los pasajeros delanteros, pero algo insuficiente para enfriar atrás, mantiene una atmósfera cool dentro de nuestra pequeña nave fashionista. Mientras más embotellados estemos en trancones y paradas obligatorias, mas miradas atrae el 500. Valor agregado innegable para quien compra este carro.  No en vano hay ediciones especiales mil sobre esta carrocería como la del fabricante de ropa Diesel y la de Mattel, con su modelo “500 Barbie”, ya reseñado en Blogaraje

Después de “mostrarnos”, porque eso es lo que hace uno en este carro, vamos, sin complejos a “coger carretera”, como se dice por aquí. En autopistas, bueno, lo que conocemos como autopistas, el pequeño Cinquecento es atrevido y probador, no se le da nada medirse con vecinos más grandes (y hasta más caros) y sonrojarlos gracias a su favorable relación peso / potencia. Podemos decir, que todo el segmento A y casi todo el segmento B se rinde a sus pies de señorito con corazón camorrero.

Exigido, el 500 se siente duro de suspensiones y brinca mas de lo deseado. Muy exigido y en modo Sport, puede llegar a desacomodarnos del asiento y si vamos con 4 a bordo, los de atrás llegarán a golpear su cabeza contra el paral (nada dramático, golpes leves, pero molestos). Por contra, la seguridad al abordar curvas cerradas a alta velocidad es superlativa y es muy dificil hacer que derrape o se vaya de trompa, las ruedas ni siquiera se quejan. En estos escarceos, mover la palanca bajando las 6 velocidades o subiéndolas, es un ejercicio que nos hace sentir un sabor algo “rallyesco” con la banda sonora del 1400 a 6 mil rpm.  Es aquí donde el consumo, como no, se penaliza un poco…bueno, no mucho, porque pedal a fondo logramos decorosos 38 km/gal, de todas maneras no está mal, pues precisamente no somos la tía Carola yendo a misa.

Dejamos la alegría un rato para repostar y probar los frenos (disco en las 4 ruedas con ABS). Probamos el sistema en pista mojada y la trayectoria se mantiene impecable y sin titubeos, igual, si hay problemas se inflan 7 airbags (hasta de rodilla).  La maniobra de parqueo es hasta lo más de chévere, pues este ratoncete cabe en cualquier baldosa y pese a tener un retrovisor de limitada visibilidad, la dirección de seda y los retrovisores exteriores eléctricos ayuda a poner el carro en reversa en cualquier agujero con una facilidad que un  principiante en estas lides agradecerá.

En fin amiguitos, que el FIAT 500 resulta bien divertido de llevar en el día día, llama poderosamente la atención por su bien logrado diseño retro con todas las amenidades modernas a  la mano. No es un auto familiar, ni para bajos perfiles. Es un juguete divertido, muy chic y todo un capricho para aquellos que quieran darse un gustico a la hora de asumir la ruta de manera “diferente”.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

9 comments

  1. PP   •  

    Otra excelente reseña, Juan.

    Aprovechando que hace poco lo probaste, ¿cómo compararías al Mini Cooper con el Fiat 500? ¿Cuál te gustó más?

  2. Andres C.   •  

    Me gusta mucho leer sus reseñas Juangui, le dan un toque informal a la informacion

  3. Blogaraje   •  

    Pues hombre, aquí lo que decidiría el tema son las consideraciones estéticas…y eso es tan subjetivo. Ámbos son muy divertidos y con un innegable toque de exclusividad. Son juguetes costosos que dan muchas satisfacciones y seguramente no defraudarán a quienes los sepan valorar.

    Personalmente, por estética y prestaciones, prefiero el anglo alemán, pero el italiano para nada es mala compra, siempre y cuando se valoren sus virtudes y se entiendan sus limitaciones.

  4. edgar   •  

    Muy entretenida la lectura sobre el 500. Espero con los lanzamientos que vienen tengamos notas como estas.

  5. GloriaE.   •  

    Muy buena reseña. El carrito, en efecto, es un juguete entrañable y encantador!!

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  8. Alicia Pastor   •  

    Muchas gracias, es justo lo que buscaba. Un beso!

  9. Diego   •  

    como lo ves mejor: automatico o con caja mecanica? valela pena con la caja automatica teniendo en cuenta qlos trancones de hoy en dia? que tal sera para lamontaña el sport frente al cult y a otros como el twingo?

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