Prueba Mazda 3: Caja de sorpresas

El Mazda 3 2.0 con la caja Activematic es un carro amable, educado, como la mayoría de los japoneses. Cuando te subes a él te dice “Hello” y enciende primorosamente su tablero en colores poco discretos. Cuando te vas a bajar te dice “Good bye” (bueno, no te dice, te anuncia en un display en el tablero). Como si fuera poco, si lo miras de frente, te está esbozando permanentemente una gran sonrisa con una bocaza que invita a acercarse. Eso es ya un anuncio de las “modosas” maneras de este sedán compacto que probamos para Blogaraje con su configuración de 2 litros y su caja secuencial Activematic de 5 velocidades.

Desde su presentación en Colombia a mediados de 2004, el mazda 3 ha sido un auténtico “golazo” de la CCA. A la par con la recién estrenada filosofía “Zoom-Zoom”, este auto tenía (tiene) una estética rompedora, por decir lo menos. Trazos que fueron en principio difíciles de asimilar, pues el carro desde su salida sintió una fuerte estigmatización al asociarlo con personajes de dudosa procedencia entre su target primario. Pero era innegable que sus líneas eran bien llamativas.

Esta segunda generación del 3 hace aun más “diferenciadora” esta línea (para bien o para mal), el diseño es acorde con las tendencias asiáticas de hacer carros con trazos muy fluidos donde predominan los ángulos curvos. La superficie vidriada lateral y trasera se reduce dramáticamente, buscando ofrecer una sensación de “estuche” deportivo que bien se obtiene una vez subimos a bordo.

Después de saludarnos, el Mazda 3 AN nos presenta una cabina que se antoja apenas justa para acomodar a 4 pasajeros con su equipaje (por lo  menos en la versión sedán que probamos). Los asientos están revestidos en cuero y el tacto y la sensación de todos los materiales es correcta.

Al frente del piloto hay toda suerte de botones, indicadores y un par de levas. Al principio todo este “aparataje” atortola un poco pues uno siempre se pregunta qué operará tanta botonería. En el timón hay mandos para el radio, las comunicaciones telefónicas y modificar el computador de consumos y distancias. Tras el timón están las paletas para hacer los cambios en el modo secuencial. A cada lado hay una leva y un botón para subir y bajar los cinco cambios.

Dificilmente había visto en un carro de este segmento tantos botones que tuvieran que ver con el radio. Hay pulsadores para cada función y el equipo de audio ocupa la mayor parte d ela consola central. Echamos en falta un conector para la música almacenada en memorias USB aunque sí hay un plug para el Ipod bastante escondido en el apoyabrazos central. Bajo el radio está la climatización automática bizona (salida de aire con temperatura regulable para cada pasajero). Corona la consola central un par de pantallas donde se muestran los consumos y todo el tema de economía de combustible. En el otro monitor puede verse todo lo referente al audio.

El pasajero tiene un frente limpio, sólo alterado por el aireador de ese extremo y un labio en imitación aluminio que divide el alojamiento del airbag de la amplia guantera.

En marcha


Primer momento: Caja automática convencional

El auto se enciende con una llave tipo navaja y su funcionamiento en ralentí es bastante silencioso. El motor  de la unidad probada es un 2 litros con 145 caballos que en la posición  D de la caja se comportan de manera más que correcta, pues en marcha tranquila y uso eminentemente urbano, el Mazda 3 se desliza como una seda entre el tráfico. Hay que tener cuidado con las esquinas pues aunque el asiento tiene regulación de altura, es dificil calcular los ángulos de las puntas delanteras  a la hora de estacionar el carro y si el tema es de ubicarlo en reverso, también hay dificultades . Por eso, a la hora de retirarlo de la vitrina es mejor comprarle un buen sensor de reversa, en lo posible  con cámara en alguna de las pantallas del tablero.

Si nos ponemos en plan divertido, acelerado a fondo con la caja automática convencional, el motor se sube a 6200 vueltas entre cambio y cambio y el empuje es muy parejo, pero se penaliza el consumo de manera importante (puede bajar hasta a 29 km/gal en plan de “rápido y furioso”).  Por eso, este modo es mejor conservarlo cuando vayamos en plan tranquilo o con la familia a bordo.

Segundo momento: Uso de la caja secuencial con la palanca

En modo secuencial, el Mazda queda en nuestras manos y podemos sacarle mayor jugo a sus capacidades. Recomendamos hacer los cambios entre las 3 mil 500 revoluciones y las 5 mil. Pues cuando el tacómetro baja a menos de 3 mil rpm el carro se “acobarda” y es dificil lograr unas recuperaciones acordes con su estampa. Tratamos de hacer los cambios entre las 3 mil y las 4 mil vueltas, pero el resultado no es satisfactorio, hay que buscar la caballería más arriba y allí tal vez vuelva a aumentar el medidor de consumos pero no de manera tan dramática, sólo unos 32 km/gal.

Es muy buena la sensación de operar la caja sin embrague, los cambios entran sin levantar el pie del acelerador y se obtiene mucha diversión y un rendimiento muy aceptable después de las 3 mil rpm. Mejor dicho, el Mazda 3 2.0 AN no es un picador consumado, es más bien un corredor de fondo que saca su casta cuando tiene la via libre para ofrecer una buena velocidad final.

Tercer momento: Uso de la caja con mandos en el timón


La implementación de los mandos en el volante (o tras él) para el manejo de las cajas, ha sido desde hace ya unos 5 años, un argumento de venta en grandes deportivos y ahora digamos que se “populariza” a compactos con ínfulas velocísticas como el modelo que nos ocupa. El primero en ofrecer estos mandos tipo “F1″ fue Ferrari a través de sus “manettinos”, un par de levas para subir y bajar las relaciones. Mazda propone 4 mandos, dos a cada lado del volante e independientes entre si. Las levas son para aumentar la velocidad y los botones para reducirlas. El armador japonés dice que los ubica así para no apartar las manos del timón cuando, por ejemplo se está trazando una curva cerrada.

Yo les confieso que me costó acostumbrarme a esta propuesta. Hay que agilizar los dedos para saber cuando se “baja” y cuando se “sube” el cambio (y yo con esta motricidad fina tan precaria, pues tampoco me ayudé mucho), cuando estaba con el volante girado me costó bastante hallar cual era le mando que necesitaba oprimir. Total, sí, es “chévere” el tema de las “paleticas” para llevar el carro y no perder empuje y/o velocidad, pero no es una cosa que uno diga “wow, compro el carro por eso” aunque para todo hay cliente y por aditamentos como ese se venden muchos modelos.

Conclusión


El Mazda 3 All New con el motor 2.0 y la caja Activematic es un carro que entra por los ojos, tiene todo el aspecto de compacto “deportivo” (odio usar ese término tan manido, pero creo que aquí sí aplica), ofrece un buen espacio para 4 ocupantes (pero solo 4), viene muy bien equipado en aspectos como la seguridad activa y pasiva (6 airbags, ABS de última generación, excelente calificación en pruebas  de choque), la caja automática con tres modos de uso es un plus para el segmento en el que se desenvuelve y aunque sus asientos no son la mata de la comodidad sobre todo en el apoyo del espaldar que es algo estrecho para humanidades voluninosas como la mia, mantiene una confortable vida a bordo con su cojinería en cuero, su buena calidad de materiales y sus educadas maneras de señorito japonés, que primero te recibe muy bien, pero si te ponees en plan rudo con él, te puede despeinar con un par de vueltas, eso si, pintándote una sonrisa en la boca como la que esboza su simpático frontis.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

5 comments

  1. Racing4ever   •  

    Probe hace algunos días el HB 2.0 Mecánico y me parecio excelente, cruza muy bien, es muy dócil, la caja es un poco plana por lo que el pique no es su mayor virtud pero da buena velocidad de fondo

  2. Omar   •  

    Veo que poco a poco esta predominando la caja automatica si sigue avanzando los carros en general tendrian cajas automaticas no mecanicas incluso hasta los taxis, buses y colectivos serian automaticos seria bueno ya que solo se verian plancas mecanicas en el Museo…

  3. Nelson Fernando Estupiñan   •  

    Definitivamente un fruto del Sol naciente,gracias por esta belleza que inspira en las mejores cosas materiales de la vida desde el corazon.

  4. teresita hernandez   •  

    yo no cambio mazda tres por nada y toda la vida me ha gustado la marca .saludos feliz navidad

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