Prueba Renault Koleos: Arquitectura moderna

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El mundo es una aldea global, de eso no nos quede duda. Después de este interesante descubrimiento (“Culturízate con Blogaraje”), es posible entender por qué hoy en día se hacen vehículos con la confluencia de varios saberes, para materializar lo que aquellos con chequeras robustas denominan “alianzas estratégicas” o más elegantemente dicho “Joint ventures”. Hijo de una de estas alianzas es el modelo que nos ocupa, el Renault Koleos, una SUV ideada en Corea, con corazón francés y sistema motriz proveniente de Japón. Sapiencia de tres industrias para esta camioneta, que probamos para ustedes en Blogaraje con el motor Turbodiesel y la transmisión mecánica 4X4.

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El Renault Koleos es un SUV  compacto de 4.5 metros de largo y 1.8 de ancho. Se comercializa mundialmente desde 2008 y su carrocería original la presentó Samsung Motors como modelo QM5. Al comprar la alianza Renault-Nissan el quehacer automotriz de la fábrica coreana, decidieron dar luz verde al modelo, denominándolo Koleos. ¿Qué tiene de cada uno?. De Samsung la carrocería, de Nissan la transmisión 4X4  y de Renault el motor, algo del diseño interior y el nombre.

En Colombia el Renault Koleos ha ampliado su portafolio de manera exponencial. De tener el motor 2.5 a gasolina con la transmisión mecánica o automática y dos acabados, pasó a ofrecer la propulsión sencilla  e incorporó al portafolio el esperado motor diésel con posibilidad de obtenerlo por el momento sólo con la transmisión 4X4 y la caja mecánica o automática CVT.

La versión probada viene con un motor de 4 cilindros que trabaja con ACPM, de 2 litros, 16 válvulas, biárbol, con turboalimentador de geometría variable que arroja 150 caballos de fuerza a 4 mil revoluciones y tiene un torque de 32.6 Kg/m a 2 mil RPM. La inyección es directa mediante un sistema de entrega de combustible por riel común. La caja de cambios es manual de 6 relaciones.

Por fuera

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El Koleos no niega en su diseño el orígen asiático de su dibujo. Las líneas son redondas y masivas, de ventanas pequeñas atrás y luces de formas irregulares y agresivas. Es un carro moderno. Tiene 5 puertas y el portón trasero abre por mitades, facilitando las maniobras de carga y retiro de objetos.

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La tapa inferior resiste hasta 200 kg de peso cuando está desplegada. Está parada la Koleos en ruedas 255/60 con rin tipo Fidji, muy bonito, de 17 pulgadas con vocación más de asfalto que de terrenos quebrados como lo veremos más adelante.

Por dentro.

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Adentro, la Koleos muestra los beneficios de la experiencia de los franceses en el tema de comodidad. Los asientos tienen una altura y una sujeción muy buena. Además, están revestidos en una tela que deja “respirar” el calor y por eso, es dificil que nos bajemos como para un concurso de camisetas mojadas. Los tapizados y revestimientos de puertas y tablero son correctos, en materiales amigables pero a la vez muy resistentes. Hay imitación cromo muy bien distribuida en las manijas y los aros de relojes y ventilación. demostración de nuevo, que este carro sólo parece coreano en el exterior.

Hay “caletas” por todas partes para acomodar objetos de todos los tamaños, incluso, debajo de los reposabrazos laterales. La guantera es bien profunda. La iluminación interior es muy cuidada, suficiente para leer y buscar objetos perdidos.

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El tablero tiene la ya tradicional iluminación naranja de Renault y la presentación de los relojes es sobria, algo austera si se quiere. Hay un computador de consumos y distancias de no muy fácil operación. La consola central muestra una pantalla para indicar las funciones del equipo de audio, que también necesita su “ratico” para acostumbrarse, pues ofrece todos los servicios en los formatos más comunes. Tras el volante, revestido en cuero, hay un mando a distancia para el radio (sólo maneja el volumen) y el modo Bluetooth para comunicaciones vía celular. La ventilación es mediante un aire acondicionado digital bizona de excelente desempeño.

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Todos los vidrios y espejos son eléctricos, el seguro se activa a los 7 km/h y el freno de mano también tiene funcion eléctrica con el sólo toque de un botón. Se desactiva anganchando la primera velocidad y acelerando.

Atrás, caben 3 personas con comodidad, cada una tiene un cinturón de seguridad, hay dos anclajes Isofix para sillas infantiles y el respaldo central se baja para abrir un portavasos doble y otra caleta. Hay dos mesas plegables tras los asientos delanteros y ventilación propia para esta zona de la cabina. Estos asientos traseros son abatibles y con el piso plano, la camioneta recibe 1380 litros de equipaje.

Tarjeta de presentación

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Para encender el Koleos recibimos una llave tarjeta que se inserta en una ranura. Luego, se oprime un botón Start/Stop y el diésel se despierta sin mayores aspavientos. El ronroneo del motor es muy tolerable y a la cabina no entran molestos ruidos provenientes del propulsor. Es más, es hasta bien agradable el “ronquido” que se percibe.

Al enganchar la primera marcha se siente un tacto muy bueno, la palanca no flota y está muy bien ajustada, los cambios entran precisos y con soltura. En un comienzo, el Koleos es perezoso para arrancar y tomar un ritmo digno, la dirección se nota suave y se lleva con la punta de los dedos. Al exigir más pedal, el propulsor alcanza las 2 mil RPM y el despertar de la máquina es un delicioso empujón del turbo, que ya en segunda velocidad nos proyecta por delante del tranquilo tráfico que nos encontramos.

La camioneta empuja firmemente entre las 2 y las 4 mil vueltas, donde comienza a acusar síntomas de ahogo y se hace necesario enganchar la tercera velocidad para mantener el nivel y así llegan la cuarta y la quinta hasta alcanzar 180 km/h en una vía con las condiciones para ello. La sexta velocidad es de relajo para mantenerse entre 2 mil y 2500 revoluciones.

No hay peligros de inestabilidad o reacciones inesperadas gracias al control de estabilidad ESP que viene de serie, las curvas se asumen con completa tranquilidad y es muy agradable el ejercicio de jugar con la caja entre tercera y cuarta para no bajar el ritmo. Eso sí, cuando el tacómetro se cae de las 2 mil RPM, es mejor acudir a segunda y primera pues el naufragio  es inminente e incluso, pasando un resalto en una pendiente, quisimos hacerlo en segunda marcha. El motor dijo “basta” y se apagó.

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La suspensión es muy ruidosa en terreno bacheado, tanto que el carro parece tener cierta “pata” encima, pero no es así, el trabajo de la resortería se siente en la cabina más de lo deseado. Y ya que hablamos de terrenos sinuosos, metimos la Koleos en una carretera bastante dificil, llena de huecos inundados y bastante embarrada.

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El sistema 4X4, proveniente de Nissan (visto también en la Pathfinder y Xtrail), actua de manera automática o manual mediante un botón en el tablero. Al activarlo, se siente que la Koleos trata de agarrarse hasta donde sus llantas se lo permiten pero la experiencia es frustrante, incluso, hay que activar el control de descenso HDC para no perder el carro. Este sistema no deja que la Koleos se “desboque” y pierda la trayectoria. Si se quiere hacer 4X4 de verdad, recomendamos otras llantas con mayor agarre y altura, pues también se golpea por debajo si la carretera está muy hundida.

Nuevamente volvemos al terreno predilecto de la Koleos, la carretera asfaltada. Allí otra vez disfrutamos de sus condiciones, su velocidad, su empuje y la cómoda sensación de seguridad activa y pasiva con su control de estabilidad, sus frenos ABS con todo tipo de asistencias, 6 airbags, asistente de arrancadas en pendiente, sensores de luz y lluvia (irregular si el aguacero es muy fuerte) y control de descenso. Es una delicia subir pendientes tendidas en tercera y cuarta. Pasar otros carros es un ejercicio de lo más divertido y en terreno plano se comporta como el más firme de los sedanes.

Conclusión

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El Renault Koleos Turbodiesel 4X4 es una estupenda opción para viajes de fondo y recorridos citadinos frecuentes. Hace 38 km/gal. en consumo mixto, la comodidad y vida a bordo son estupendas y siempre y cuando no se pretenda hacer off road extremo, el carro sirve para muchas cosas. Por 76.9 millones de pesos compite muy bien y con fuertes argumentos contra sus demás rivales coreanas de Hyundai, Ssangyong  y Kia. De verdad nos sorprendio este Koleos, un carro que simboliza la sinergia de fuerzas en una aldea global, en la cual por casi todas sus carreteras puede transitar este hijo de tres padres muy estudiosos.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

6 comments

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  2. WA   •  

    Buen articulo, con buena información y muy agradable de leer (esas sinergías de la aldea global son muy efectivas para intensificar el deseo de las mercancías…)
    gracias,

  3. thomas   •  

    que buen articulo … muchas gracias por toda la información

  4. Pingback: Blogaraje » Archivo Blog » Renault Koleos 2012: Presentación oficial en Cartagena

  5. Esteban   •  

    Muy buen artículo…Solo queria comentar que el telecomando del radio de la Koleos controla, además del volumen, los modos (Entrada Aux, CD, Radio…), cambio de emisoras, y las funciones de la conexión Bluetooth.
    Sobre la respuesta del turbo, es cierto, debe cuidarse siempre de ir mínimo algo por encíma de las 1500 RPM para que el carro no se cuelgue, pero de resto es una delicia manejarlo en montaña jugando con la caja

  6. arturo saavedra g   •  

    soy de Iquique chile ,busco los filtros de aceite,aire y petróleo de una renualt Samsung 2.0 automática,QM5,motor nissan,año 2008,cualquier información muchas gracias.arturo

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