Prueba Volkswagen Amarok TDI 4Motion Andina / Highline: Poca sed

Esta vez vamos a hacer una prueba conjunta de un mismo modelo. Se trata de la Volkswagen Amarok TDI 4Motion, de la cual nos fueron suministradas dos versiones, la Andina, con el motor turbodiesel de 138 caballos y la caja mecánica de 6 velocidades y la Highline, con el biturbodiesel de 177 unidades y la nueva caja automática de 8 relaciones. La idea era hacer una prueba de autonomía de la Andina y de prestaciones y comportamiento en general de la Highline.

La Volkswagen Amarok es una pick up con acomodación para 5 personas, es decir, tiene 4 puertas y platón. Llega desde la planta que Volkswagen tiene en la zona de Pacheco, en las afueras de Buenos Aires, Argentina. En Colombia se venden 6 versiones de este vehículo, todas con motores TDI (Diesel) mono o biturbo y potencias entre los 138 y los 177 caballos con cajas manuales de 6 velocidades y una automática de 8 para el caso de la Highline. Tienen tracción total conectable con bajo, permanente con diferencial central tipo Torsen o sencilla 4X2 y miden 5,25 metros de largo, lo cual exige cierto cuidado en los estacionamientos y en general para calcular las distancias en el tráfico cotidiano.

La prueba de autonomía la hicimos con la versión Andina, que tiene el motor turbodiesel de inyección directa, 2 litros, 138 caballos y 34,6 kg/m de torque entre las 1.600 y 2.250 rpm. La caja es mecánica de 6 velocidades y tiene tracción total conectable con bajo mediante un botón en la consola. Exteriormente, la Amarok, que en idioma esquimal significa “lobo”, lleva en su frontal el aire de familia de la casa de Wolfsburg, presente en nuestro país en modelos como el Gol, CrossFox, Jetta NF, Tiguan y Touareg .

Su cabina, como buen representante del grupo VAG, se enfoca más hacia lo práctico y bien dispuesto, sus materiales están correctamente presentados y se intuyen resistentes y duraderos al paso del tiempo. Un equipo de audio con multiformatos es un toque de lujo que sin embargo le viene bien a esta camioneta, pues no siempre un vehículo de trabajo tiene que ser un dechado de austeridad o falta de equipamiento. El interior es amplio, diríamos que más que el promedio de sus competidoras asiáticas. Se puede acceder a él fácilmente porque hay agarraderas en los pilares A y B para ayudarse a entrar. Hay múltiples espacios para acomodar objetos y los asientos, de buena sujeción, ofrecen posibilidad de acomodarse en altura así como el volante se regula también en altura y profundidad. La Andina no tiene computador a bordo, solo indicadores digitales para el kilometraje total, parcial, nivel de combustible, temperatura y reloj. Como curiosidad hay un indicador que nos muestra el mejor cambio en el que debe ir la camioneta con el fin de ahorrar combustible y tiene tres tomacorrientes repartidos en la cabina.

Una caracterísitica que nos sorprendió de este modelo es la amplitud en sus plazas traseras, sobre todo en el espacio para los pies, algo que casi siempre resulta problemático en este tipo de vehículos, además caben efectivamente tres personas con algunas estrecheces menores. El platón tiene una superficie de carga de 2,52 m² y la altura es de 51 cm. El portón se abre en un ángulo de 90º  y puede soportar un peso de 250 kg. La capacidad de remolque es de 2.8 toneladas.

En marcha, la Amarok Andina ofrece una aceptable respuesta arrancando desde cero gracias a su abundante torque. El turbo ingresa suavemente después de las 1.500 rpm y el impulso es claro y contundente hasta más o menos las 4 mil rpm., donde se le va acabando el aire, pero a esta altura, la pick up ya adquirido una buena velocidad y puede alcanzar cruceros de 140 km/h sin inconvenientes en quinta o sexta marcha, gracias a una muy bien relacionada caja manual, que le permite afrontar ascensos no muy tendidos en cuarta velocidad y a un regimen muy bajo, contribuyendo a mejorar la calidad de vida a bordo porque la rumorosidad del propulsor baja notablemente. Hacer sobrepasos, afrontar ascensos y salir rápidamente desde parado no representa mayor problema para este motor. A pesar de su buena caja, la Amarok Andina tiene un embrague caprichoso, pues se calienta con facilidad y nunca nos sentimos cómodos con su operación, especialmente al arrancar en subidas.

La comodidad de marcha se ve afectada por una suspensión dura (la trasera de eje rígido y ballestas), que rebota más de lo normal y a la que no ayudan sus ruedas, en medida 205 / 60 R16. Se ven pequeñas y escasas en algunas situaciones, como en ascensos en destapado con la camioneta descargada, que provocan patinazos y falta de agarre, pese a tener control de tracción. El control de estabilidad, el asistente de arranque en pendiente y los sensores de reversa, harían más llevadera la vida a bordo en este aparato. Según el fabricante, la Amarok Andina viene con suspensión más rígida, llamada Heavy Duty, para aumentar su capacidad de carga a 1.151 kg. La versión Highline, por ejemplo, solo puede transportar 840 kg. en su platón. De todas maneras, el comportamiento de la Andina fuera de la carretera es satisfactorio. Pasa por encima de vías rotas y hundidas sin problema alguno y al equipar bajo es una verdadera 4X4, aunque, insistimos, con unas mejores llantas sería imbatible en este menester.

En el apartado de seguridad, esta versión viene con 2 airbags y frenos ABS con EBD. Estos frenos están diseñados para comportarse en carreteras bacheadas y no producir la típica sensación de falta de frenado cuando entra en acción el sistema en este tipo de vías. En general, el sistema de detención (disco / tambor) funciona sin problemas y la Amarok para bien.  La dirección es muy suave sin ser artificial y es fácil maniobararla en cualquier circunstancia. Existe también un control de descenso para ayudar a sostener la inercia de la carrocería y aliviar el trabajo de los frenos, lo cual facilita las maniobras en terrenos destapados de ascenso.

Después de llenar el tanque, sellamos la entrada.

Para hacer la prueba de autonomía con este modelo, llenamos el tanque de combustible a su máxima capacidad, 21,1 galones de Diesel y llevamos la Amarok por diversos terrenos, en vías asfaltadas y algo de off road. La ruta elegida fue Medellín-San Antonio de Pereira-Medellín, día 1. Medellín-Copacabana (aquí se hizo el off road), día 2. Medellín-Santa fé de Antioquia-Medellín, día 3. Medellín-Jardín-Medellín, día 4. Y Medellín-Rionegro-Marinilla-Rionegro-Medellín Día 5. Además de circular algunos kilómetros por la zona urbana de Medellín hasta completar un total de 803 kms. recorridos hasta que se encendió el testigo de la reserva, que según nos indicaron en el concesionario Automotora, alcanza para unos 50 kilómetros más. Noten entonces que hubo diversos terrenos y alturas, desde los 1.538 m.s.n.m. de Medellín, hasta los 0 m.s.n.m. sobre el Río Cauca y los 2.200 m.s.n.m. de Rionegro. Se utilizó a plenitud toda la caja de cambios y se condujo la camioneta en una amplia gama de uso diario, excepto a carga plena, para sacar este consumo no de una manera artificial, como se hace para las fichas técnicas, sino in situ. El promedio estuvo cercano entonces a los 40 kms./gal. y el total de la tanqueada alcanzó los $172.900. Haciendo la referencia, es como ir de Medellín a Bogotá y volver con un solo tanque.

Hablemos de la Highline


Luego de esta prueba, tuvimos una semana después entre manos la Amarok con el acabado Highline y la caja automática Tiptronic de 8 velocidades, heredada de la Touareg y de su pariente más aristocrática, la Porsche Cayenne. La Highline se diferencia del resto de Amarok por lo ya descrito, además de llevar el propulsor de 177 caballos con el doble turbo y un torque de 42,8 kg-m.

Exteriormente trae las exploradoras, detalles cromados y unas ruedas diferentes, 255 / 60 R18 que, unidas a una suspensión más amable, llamada Comfort, hacen muy cómodos los viajes, sin tanto bamboleo ni dureza al pasar por terrenos bacheados.

El interior es básicamente el mismo que el de su hermana Andina, pero agrega ahora un radio con sistema touch screen al que lamentablemente le han quitado los tomas auxiliares y de USB y solo le han dejado una ranura para tarjetas SD. Hay ahora computador a bordo de consumos y distancias, posibilidad de conectar un soporte para bebidas en la consola central y mandos para activar el control de estabilidad y de descenso. No es posible tener botones para el audio ni paletas para operar al caja desde el volante. Es más, no hay posibilidad de conexión Bluetooth. Los asientos tienen un tapizado diferente a la Andina y sujetan muy bien el cuerpo y reultan cómodos para viajes largos. La capacidad de carga del platón es de 840 kg. En el apartado de seguridad, encontramos 4 airbags y las usuales ayudas de frenado y los ya mencionados controles de tracción (ASR) y estabilidad (EPC).

En marcha, como ya lo adelantamos, es mucho más llevadera que la Andina, la caja de 8 velocidades se desgrana con una facilidad pasmosa y en pocas cuadras se come los 6 primeros cambios sin que apenas se perciba cada engranaje en la cabina. Esto hace que el motor tenga una rumorosidad mínima y que siempre vaya en el cambio adecuado. Existe la posibilidad de operar esta caja en modo manual y Sport, en este último, los cambios se retrasan en función de lograr una mejor curva de potencia, pero se penaliza el consumo.

En vías con curvas y en ascenso, el control de estabilidad y la caja en posición S llevan a esta Amarok sin ninguna afugia y conservando siempre la trayectoria sobre la vía incluso a velocidades superiores a la media. La dirección, más del lado de lo suave, ofrece seguridad y buenas sensaciones a la hora de exigir las bondades de esta carrocería. Esta Amarok Hihgline es realmente un vehículo divertido de conducir.

No nos sorprendió tanto la potencia final de este motor TDI con doble turbo con respecto al TDI “normalito” de la Andina. Si bien es notable alguna diferencia en favor de la Highline, pensamos que el conjunto motor-caja-ayudas electrónicas que tiene es el verdadero valor agregado de este modelo, pues resulta absolutamente dócil y cómoda para el uso diario, sin desperdiciar potencia ni combustible y con unas capacidades off road más que suficientes, pese a tener el 4X4 permanente sin bajo y unas llantas más de asfalto que de uso fuera de carretera. El consumo obtenido en 300 kms. de uso fue de 38 km/gl. Notable, dada la potencia y el torque necesarios para arrastrar el peso de la camioneta, cercano a las 2 toneladas.

En resumidas cuentas, la Volkswagen Amarok, tanto en sus versiones Andina ($76.6 millones) como Highline ($109 millones) resulta una propuesta bastante interesante para hacer frente a su competencia asiática, entre modelos japoneses, coreanos y chinos, pues tiene como argumentos, un mayor espacio interior y un motor reconocido mundialmente por su robustez y sobre todo por su economía de combustible, remarcable dado el peso de la carrocería contra las cifras obtenidas.

En la versión Highline destaca la estupenda caja de 8 velocidades que le brinda un toque de comodidad, seguridad y potencia a un vehículo de trabajo, sin perder de vista que también puede ser usado diariamente con fines recreativos y de ocio.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

3 comments

  1. ESTEBAN   •  

    Encuentro que es muy buena camioneta, y con el artículo me convenzo mas de lo que ya habia leido en otros artículos (no tan completos como este) la estuve comparando con otras marcas y relamente no es tan costosa (http://www.autosonline.cl/volkswagen.html) y es accequible pues se recupera el valor de la inversión.

  2. Federico   •  

    Interesante, aunque nunca mensiona el consumo de aceite que es muy importante en esta camioneta . Yo tengo una y el Service oficial me indico que era normal, ahora le tengo que hacer motor. !!
    Slds

  3. ALEJANDRO   •  

    Increíble maquina, según lo visto la Amarok es un carro para uso diario por su exelente economia, yo tengo una pick up Toyota Hilux 3.0 D4D (171 HP), pero tengo duda en cambiar de vehiculo, ya que esta entre la AMAROK, Mazda Bt-50, Isuzu D-Max y La Mitsubishi L-200 todos del año actual. Muchos me han dado referencias negativas de la Amarok y es la que mas me convence, alguien ha tenido algun inconveniente con la AMAROK…???

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