Retro-avistamiento: Matra Simca Bagheera

Tan raro como su nombre, que evoca a la astuta y sabia pantera del cuento “El libro de la selva” de Rudyard Kipling, es este  Matra Simca Bagheera captado en una calle bogotana y que el forista Donwilliamn ha extractado del Facebook y colgado en automovilescolombia.com.

Matra (Mecanique/Aviation/Traction) era una empresa francesa asentada en Champigny-sur-Marne, cerca de Paris, más conocida por la producción de armas bélicas, como misiles, cuando en los años 60 compró una fábrica llamada Bonnet y comenzó a producir automóviles con motor Renault y carrocería de plástico, llenos de ingeniosas soluciones (Matra fue pionero de los llamados crossover con el modelo Rancho en 1978). Incluso, alguna vez Matra participó en la Fórmula Uno logrando el Campeonato Mundial en 1969 con Jackie Stewart al volante.

Precisamente ese año, Matra hizo una de tantas fusiones con otras marcas como Renault y Simca y entre todos comenzaron el desarrollo de un modelo deportivo único, el Bagheera, lleno de particularidades. La principal era que tenia 3 asientos adelante pues a pesar de su anchura no tenía túnel de transmisión. Otra rareza para su tiempo (1973), era que su cristal posterior tenía la posibilidad de abrirse.

Su chasis es un de un armazón espaciado construído con tubos y planchas de acero y su carrocería también de plástico. Debajo de esta hay una suspensión independiente con barras de torsión y frenos de disco en las cuatro ruedas. El motor es un Simca 1.3 litros central de 84 caballos que es un poco justo para arrastrar el peso del carro y por eso sólo alcanza 163 km/h.

Hasta 1980 se produjeron 47 mil 802 Bagheeras, hasta que Chrysler-Simca fue comprada por el grupo PSA y comenzó a llamarse Talbot-Matra. una de estas unidades es la captada en la foto, restaurada al parecer en su totalidad y matriculada recientemente, más o menos unos dos o tres años atrás. Es un modelo rarísimo en el país, pues nunca se vendió Matra oficialmente, suponemos entonces, que el dueño de este Bagheera es un enamorado de este diseño y felicitamos su iniciativa de tenerlo en Colombia para el disfrute de los conocedores y los profanos que por igual se ven atraídos por el particular trazo y soluciones de este modelo francés de los años 70.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. desfile   •  

    Bellísimo auto, felicitaciones…Que bueno que se animara a participar en el Desfile de Autos de Medellín el 8 de Agosto próximo

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