SsangYong le mete gasolina a la pelea de las SUV medianas.

Luego de casi un año de tener en el mercado la renovada Korando con el motor Diesel, ahora bajo el nombre C200, SsangYong anuncia que a partir de la fecha incorpora a este modelo el motor a gasolina de dos litros, 16V y 147 caballos para tratar de impulsar las ventas de este vehículo en el país.

Este propulsor viene acoplado a una caja manual de 6 velocidades (automática en 2013) con el sistema de tracción 4×2 y 4×4. La idea es competirle a los rivales de plaza que ya tienen este tipo de motor como las Renault Koleos, Chevrolet Captiva, Skoda Yeti, Mazda CX-5, Hyundai Tucson ix35, Kia Sportage Revolution y Nissan Qashqai, entre otras.

En SsangYong han aprovechado este lanzamiento para presentar algunos cambios exteriores e interiores del modelo, como la nueva parrilla cromada, que reemplaza el entramado en forma de nido de abeja de color negro del anterior Korando. En la cabina, hay nuevos apliques decorativos efecto carbono en combinación con detalles plateados, una nueva guantera central con tapa y que además sirve de apoyabrazos y una pantalla táctil de navegación con GPS, cámara de reversa y sistemas multimedia.

La denominación comercial de esta Korando C gasolina es G20D (siglas que se podrán leer en la quinta puerta), aunque las del motor son diferentes: e-XGi. El par máximo de 197 Nm a 4.000 rpm., eso sí, sigue fiel a la inyección indirecta. Tiene unas emisiones de CO2 de 175 gramos por kilómetro.

Los precios de lanzamiento para la versión a gasolina son:
-Korando G20 Mecánica 4×2: $54.900.000 Precio de lanzamiento hasta el 31 de Julio

-Korando G20 Mecánica 4×4: $59.900.000 Precio de lanzamiento hasta el 31 de Julio


Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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