Subastas: ¿Quién dio más?

Ah, el mágico e inalcanzable mundo de las subastas, donde el Olimpo automotriz tiene su cita con rarezas inverosímiles y ejemplares únicos que solo ven la luz pública en estas febriles ocasiones. Es en estas reuniones donde el dinero hace cambiar de manos con facilidad (y felicidad) pasmosa a verdaderos pesos pesados de la historia en 4 ruedas, casi todos provenientes de la casa fundada por Il Commendatore, Enzo Ferrari. Hoy los invitamos a dar un repaso a los modelos por los que más se ha pagado en estas pujas, que sin duda alguna, lo dejan a uno a punto de pensar en que muchos de estos coleccionistas verdaderamente están locos…de remate.

10. Ferrari 250 GT California Spyder SWB de 1961


Vendido por RM Auctions en 10,9 millones de dólares. Mayo de 2008 Maranello, Italia. Fue propiedad del actor James Coburn, quién  le hizo algunos retoques al rendimiento dejándolo en manos del preparador Max Balchowsky en Hollywood. Este ejemplar es impulsado por un motor V12 de 280 caballos de fuerza.

9. Ford GT40 Gulf/Mirage Coupe de 1968


Tiene el récord del automóvil norteamericano mejor subastado de la historia. Fue uno de tres fabricados y uno de los dos que aún quedan. 11 millones de dólares pagaron por él en agosto de 2012 en una subasta de RM Auctions en Monterey, California.  Más allá de su fuerte historial de carreras, este GT40 también fue utilizado como el auto de la cámara para la película de Steve McQueen “LeMans”.

8. Ferrari 250 GT California LWB Competizione Spyder de 1960


Se fue en agosto de 2012 en 11,3 millones de dólares durante una subasta de Goodings & Co en Pebble Beach, California. Este auto fue puesto en exhibición en el Salón del Automóvil de Chicago en 1960. Es uno de solo 9 California Spyder de carrocería de aleación y larga distancia entre ejes. Generalmente, los California Spyder se fabricaban para ser conducidos en las calles, pero este en particular venía equipado para la pista.

7. Mercedes-Benz 540K Special Roadster de 1936


Vendido en 11,7 millones de dólares por Gooding & Co., agosto de 2012 en Pebble Beach, California. Fue el auto que mejor se vendió en las subastas de Pebble Beach en 2012; este Special Roadster le pertenecía a una baronesa alemana, quien lo condujo incluso mientras se refugiaba en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo el auto hasta que murió en 1989. Claro que desde 1972 estuvo estacionado en un garaje de Connecticut. Una vez fue sacado de allí, los nuevos dueños le hicieron una profunda restauración.

6. Ferrari 250 Testarossa de 1957


12,4 millones de dólares le costó al dueño quedarse con él. Fue en mayo de 2009 en la propia Maranello, hogar de todos los cavallinos que en el mundo son. Testarossa se refiere al color de pintura utilizado en la capa que cubre la cabeza de los cilindros en los motores. Este auto en particular fue el cuarto de los TR que se fabricaron y apenas el segundo en ser entregado a un cliente. Compitió incansablemente en América del Sur y Estados Unidos.

5. Ferrari 340/375 MM Competizione Berlinetta de 1953


Vendido en 12,8 millones de dólares por RM Auctions, mayo 2013 en Villa Erba, Italia. Este fue uno de los tres Ferrari 340/375 MM que entraron a la carrera de 24 horas de Le Mans en 1953. También corrió en la carrera 24 horas de Spa, la Carrera Panamericana, y ganó la de 12 horas de Pescara. Ha sido alterado en numerosas ocasiones durante su vida; recientemente este auto fue restaurado a su apariencia original, la que usó  en Le Mans de 1953.

4. Ferrari 250 LM de 1964


Vendido por RM Auctions en 14,3 millones de dólares, mayo de 2013, Villa Erba, Italia. Este fue uno de los primeros autos con motor central de Ferrari. Terminó en primer lugar en su clase en las 24 Horas de Daytona.  El catálogo de RM Auctions lo describió como “una obra maestra operística italiana de color y sonido”.

3. Ferrari 250 Testarossa Prototype de 1957


Vendido en 16,4 millones de dólares por Gooding & Company en agosto de 2011 en Pebble Beach, California. Primer Testarossa 250 que se fabricó y está impulsado por un motor V12 de 300 caballos de fuerza. Fue conducido por algunos de los mejores pilotos de su época, entre ellos Juan Manuel Fangio, Giuseppe Farina, y Sir Stirling Moss durante un período de carreras de 8 años.

2. Ferrari 275 GTB/4 NART Spyder de 1967


El martillo de RM Auctions cayó en 27,5 millones de dólares en agosto de 2013 en Monterrey, California. Este V12 de 300 caballos de fuerza es el Ferrari más caro en una subasta. Permaneció en la misma familia desde nuevo y todas las ganancias de la venta fueron donadas a obras benéficas. Generalmente, los postores pagan más por un auto cuando el dinero va destinado a estos menesteres, pero en este caso el auto ya valía tanto, dijeron los expertos, que el vínculo con la organización benéfica no hubiera hecho que el precio incrementara.

1. Mercedes-Benz W196 1954


El cheque se giró a Bonhams por 29,7 millones de dólares en julio de 2013 en Chichester, Reino Unido. Formaba parte de un grupo de autos de carreras conocido como “Las flechas de plata” que ganó 9 carreras Grand Prix en la Fórmula Uno de 1954 y 1955. Conducido por el legendario Juan Manuel Fangio, este ejemplar en particular ganó dos de esas carreras.

Los precios que los postores pagan por autos en subastas han ido en aumento. El año pasado, la suma total de dinero pagada en subastas de autos clásicos superó por primera vez los 1.000 millones de dólares, según los aseguradores de autos clásicos en Hagerty Insurance.   De hecho, la mayoría de las 10 mayores ventas en subastas de autos de colección de todos los tiempos ocurrieron en el lapso de los últimos años.

Hay que tener en mente que la gran mayoría de ventas de autos de colección no ocurren por medio de subastas, sino de transacciones privadas de persona a persona. Debido a su naturaleza privada es prácticamente imposible reunir información confiable de esas transacciones.


Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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