Subastas: espacios para soñar

Nuevamente los precios alcanzados en las subastas de automóviles dejan con la boca abierta a los amantes de las extraordinarias piezas que suben a los más refinados escenarios, para buscar un comprador con la economía saneada que les sepa dar la buena vida que se merecen.  El Concours d´Elegance de Pebble Beach en Monterey, California, fue escenario de uno de estos espectáculos en el que el dinero es el combustible que alimenta los caprichos de unos pocos en esta vida. Aquí les presentamos las piezas que alcanzaron la mayor puja en esta ocasión.

Ferrari Testa Rossa 1957.

Este modelo de carreras fue vendido por Gooding & Company en 14, 9 millones de dólares. El ejemplar en cuestión fue el prototipo o primera unidad de la serie Testa Rossa, de la cual se construyeron cerca de 40 unidades. Otro de esos modelos Testa Rossa había sido vendido en otra subasta por RM Auctions en Italia por 12,4 millones de dólares en 2009.

Duesenberg J Coupé 1931


Se acaba de convetir en el automóvil norteamericano más costoso de la historia. Es un gran Coupé de una fábrica que le plantó cara a las grandes marcas europeas como Hispano-Suiza, Isotta-Fraschini, Mercedes-Benz y Rolls-Royce. Tiene un motor de 8 cilindros en línea con 265 caballos capaces de llevarlo a 192 km/h. La factura llegó a los 10.3 millones de dólares

Mercedes-Benz 540 K Spezial Roadster


Elegante y grácil modelo de la casa alemana. Ejemplar de preguerra que se ha convertido en el preferido por los coleccionistas de la era clásica de Mercedes. Fue vendido por 9.7 millones de dólares, aunque los organizadores luego dirían que esperaban de pronto un poco más en la puja.

Fiat Tipo 682/RN-2 Transporter 1959


Este camión fue utilizado por Ferrari para transportar sus bólidos de carreras durante la década de los 60. Es una muestra fehaciente de que “para todo hay cliente”, pues el nuevo dueño giró 990 mil dólares por esta pieza, pero el encanto y el magnetismo que tiene Ferrari van más allá de cualquier presunción aterrizada. La pasión por el cavallino no conoce límites.

BMW M1 1979 by Frank Stella


Es uno de los famosos Art Cars de BMW que en los años 70 se convirtieron en los lienzos de los artistas contemporáneos más reconocidos del momento, como Andy Warhol, Alexander Calder y Frank Stella, quienes, convocados por el fabricante de Munich, decoraron algunos de los modelos de la casa alemana, transformándolos en cotizadas piezas de arte sobre ruedas. El M1 que pintó Frank Stella, fue subastado la semana anterior por 854 mil dólares.


Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. paisa   •  

    y eso q estamos en crisis economica q tristeza

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