Toyota Land Cruiser Prado 2018: objeto de deseo.

Foto Prado 1

No hay una camioneta en Colombia que más represente el estatus social de ciertas élites que la Prado. Se vende a puñados en el país, como si costara la mitad, y su elevado precio no es obstáculo para que se vea cada dos por tres en ciudades como Medellín, donde es la reina absoluta en los estratos altos. Su robustez mecánica, su intimidante presencia y la comprobada calidad general de su construcción la han convertido en la preferida durante casi dos décadas ya, bien sea por ricos propietarios, altos cargos públicos o hasta por sus guardaespaldas. Por eso, una actualización de este modelo es digna de mirarse al detalle.

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