!Jusqu’à toujours, chéri Twingo!

Recuerdo vívidamente la primera que lo ví en directo. Fue en una Feria del Transporte en Medellín, a finales de 1995. En verde rechinante (Gowi, según la carta de colores), ocupaba un modesto y solitario espacio en el recinto del Palacio de Exposiciones (hoy Plaza Mayor). Como “nerdo” que soy de este tema, ya lo había visto en unas imágenes del Salón de París de 1992, donde lo presentó su genio creador Patrick Le Quement, con una parafernalia digna de la esperanza que la Regie ponía en esta criatura: La de reemplazar al modelo que dio fama a Renault durante 40 años, el 4, y la de inaugurar una tendencia que haría historia en el segmento A, la de las minivanes de 3,3 metros.

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