Toyota da la cara: Su presidente pide perdón en público

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La imagen lo dice todo: el propio presidente de Toyota, Akio Toyoda nieto del fundador de la compañía Kiichiro Toyoda, citó a una concurrida rueda de prensa y delante de casi un centenar de periodistas y reporteros gráficos  pidió perdón públicamente en la clásica actitud japonesa de inclinarse para aceptar la culpa, por el llamado a revisión de casi 8 millones de unidades de varias refrencias  debido a un problema con el sistema de aceleración que equipan sus vehículos.

El exitoso híbrido Prius, uno de los llamados a revisión

El exitoso híbrido Prius, uno de los llamados a revisión

“Pido perdón, de forma sincera, por causar problemas a muchos de nuestros clientes durante las revisiones de muchos modelos en muchas regiones”. Con estas palabras, el presidente del fabricante japonés Toyota, Akio Toyoda, ha dado la cara por primera vez desde que estallara la peor crisis de imagen en los 70 años de historia de la empresa automovilística.

Un cariacontecido Toyoda, que asumió su puesto en junio pasado en plena expansión mundial de la firma nipona, ha asegurado que sus automóviles son “seguros”, al ofrecer su primera evaluación de los posibles fallos de seguridad de una compañía que, durante años, ha sido aplaudida por su apuesta por la calidad.

Creánme, los coches de Toyota son seguros”, ha explicado el presidente del primer fabricante mundial de automóviles, que dio la cara después de que la compañía llamara a revisión la semana pasada, de forma preventiva, más de ocho millones de automóviles de ocho modelos diferentes en todo el mundo por un defecto en el pedal del acelerador.

La respuesta de Toyoda, que tiene más experiencia internacional de lo habitual entre los empresarios nipones pues estudió un MBA en EEUU y es además un confeso aficionado al deporte del motor, se dio  ante unos medios internacionales que lo han criticado por no asumir públicmente su liderazgo ante los problemas de la compañía.

“Hemos causado ansiedad y lo lamento”, ha dicho Toyoda, quien anunció que se va a crear un comité de calidad que examinará las causas de las revisiones masivas de los modelos Toyota desde noviembre, hasta un total de ocho millones de unidades en todo el mundo.

Pero Toyoda no ofreció medidas concretas de respuesta a la situación de “crisis” que, según ha admitido, vive la multinacional nipona, en especial ante las últimas denuncias sobre su exitoso híbrido Prius que fueron conocidas esta semana.

Las acciones de Toyota han perdido cerca de 30.000 millones de dólares (21.739 millones de euros al cambio actual) o una quinta parte de su valor desde el pasado 21 de enero, momento en el que inició su campaña de revisión en Estados Unidos, donde afectará a cerca de 2,3 millones de vehículos.

Aun no se conoce un llamado a revisión oficial para los Toyota vendidos en Colombia.

Vía: elpais.com

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

3 comments

  1. Toyota lleva con problemas de calidad más de 7 años, con usuarios que los denunciaban por frenos, acelerador, embragues, inyectores…etc.

    Que pidan perdón ahora despues de haber menospreciado e ignorado a sus clientes durante años me parece del todo insuficiente, y más un acto de cobardía al haber sido descubiertos, que un acto de valentia como quieren hacer ver.

    Si hubieran sido valientes habrian resuelto los problemas o habrían pedido perdon antes, en lugar de vender coches sabiendo que son defectuosos.

  2. David   •  

    Ya han pedido perdón varias veces,me parece muy humilde de su parte. O puede ser una estrategia publicitaria de “damage control”.

  3. ALFREDO AVILA   •  

    UNA DE LAS MEJORES FORMAS DE QUERER AREGLAR UN ERROR ES ACEPTAR QUE SE COMETIO GRASIAS

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