Toyota HiLux 2016: Ocho no son suficientes

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47 años después de andar con medio mundo a cuestas, la octava generación de la Toyota HiLux se reveló oficialmente en Pickuplandia Tailandia, donde se hará para todos los mercados donde  se comercialice el modelo, es decir en casi todo el mundo. Grupos armados de medio planeta también celebran con alborozo la renovación de su transporte oficial.

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Como era de esperarse, la HiLux 2016, que se pone en venta en octubre, propone mejoradas motorizaciones con respecto al modelo presentado en 2005, incluyendo un revisado (y refinado) turbodiesel y nuevas cotas de carga (1.240 kg.) y arrastre (hasta 3.5 toneladas). Según la marca, también se ha mejorado el confort, la seguridad, la suspensión es más fuerte y es más fácil de manejar que nunca. Para lograr esto la camioneta se testeó en Australia, Suráfrica, Rusia y Suramérica.

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Lo motores están compuestos por dos turbodiesel de la familia GD: Un 2.8 de 450 Nm de torque, 25% más que el modelo que reemplaza, el actual 3.0. También hay un 2.4 de 400 Nm y en las variantes gasolina encontramos el 2.7 2TR y el V6 de 4 litros. La caja es manual o automática, ambas de 6 velocidades.

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La HiLux puede pedirse en 31 variantes, con transmisiones 4X2, 4X4, cabina sencilla, extra o doble y en niveles de equipamiento WorkMate, SR y SR5. La versión Hi-Rider, con suspensión elevada, también será parte de la opción 4X2, habra rines entre 16 y 18 pulgadas y para las versiones más equipadas, controles de tracción y estabilidad, 7 airbags, cámara de reversa, asistente de arranque en pendientes, pantallas táctiles, arranque sin llave y luces LED de iluminación diurna.

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Esta nueva generación de la HiLux deberá llegar a Colombia a finales de este año o a comienzos de 2016, cuando termine de abastacerse el voraz mercado del Sudeste Asiático y Oceanía. Quedamos a la espera de equipamiento y precios para nuestro país.

 

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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