Una cita con El Guacharaco, 33 años después

Hace unos días, “surfeando” por la red, me encontré una foto publicada en el fan page del Club R4 Colombia en Facebook. La foto es en realidad la unión de un par de imágenes con una diferencia de 33 años. En ellas aparecen los mismos personajes, el mismo automóvil (Un Renault 4 TL  Plus 25 1979 en jaune citron) y el mismo lugar, casi en las mismas poses. Esta gráfica causó enorme impacto entre quienes la vieron al publicarla en el fan page de Blogaraje, con más de 30 mil visitas y cerca de 1.100 “me gusta”, amén de casi un centenar de comentarios, algo nunca visto en nuestra publicación. Por eso, decidí indagar más profundamente esta historia  y contactar a su autor. Es así como dí con Juan Carlos Maestre en Duitama, Boyacá y esto fue lo que me contó sobre esta cita con su querido R4, 33 años después, en una carretera boyacense.

Blogaraje: ¿Cómo llegó este Renault 4  a sus vidas?

JCM: Corría el año 1979 cuando por iniciativa de mi abuela materna Rafaela Camargo, quien viendo la dificultad de mis padres para transportarse en servicio público colectivo desde Duitama hacia su lugar de trabajo, el Instituto Técnico Agrícola en Paipa, donde eran educadores,  les insistió en comprar un vehículo que, además de económico, sirviera para transitar por las malas vías de acceso a la institución. Fue entonces cuando empezaron a mirar un carro adecuado para pagarlo por cuotas y  encontraron como mejor opción un Renault 4. En el mes de abril de ese año, mis padres se acercaron al concesionario de Duitama (por aquella época Rafaél Rincón y Cía) a cotizar un Export 1129 conocido en el mercado como Renault 4 TL Plus 25, en color rojo. El pedido se realizó pagando un primer contado para el 30 de abril por $200.000 (doscientos mil pesos)  y con un plazo de entrega de 1 mes a partir de la fecha, con un saldo por los restantes $38.500 (treinta y ocho mil quinientos pesos) para mayo 29. A finales de ese mayo, mis padres, mis hermanos y yo, nos acercamos al concesionario con la ilusión de encontrar el R4 pedido, pero no lo hallamos en rojo. En su lugar, estaba exhibido en la vitrina principal un bello Export 1129 jaune citron o amarillo cítrico (recuerdo su aroma a nuevo) a la espera de una familia que lo quisiera como miembro especial.  Al quedarnos mal el concesionario, el vendedor se lo ofreció a mis padres para entrega inmediata. Los papeles se firmaron  ipso facto.

B: ¿Cómo está conformada tu familia?

JCM: El “Guacharaco”, como cariñosamente  llamó mi padre a este R4, se convirtió en el miembro número seis de mi familia, conformada por mis padres, Nicolás y Liria, mi hermano mayor Nicolás Francisco, mi hermana menor Rocío y yo.  En ese entonces nos acompañaba mi abuela materna Rafaela, artífice de la compra del carro y quien fallecería en diciembre de ese año. A lo largo de su vida, el Guacharaco ha cambiado de nombre, se ha llamado  Tito, Fido Dido o solo Fido, la Ranita, el Perico, el Renacuajo, el Pichirilo, pero el nombre oficial, el que le puso mi padre, es “El Guacharaco”, que se combina con el apelativo que le han dado en el Club algunos miembros y con el que también se conoce: “El Limón Mecánico”.

B: ¿Cómo es la historia de la fotografía original?

JCM: Los paseos de vacaciones a los Santanderes y a otros parajes de la región se hicieron más frecuentes y nos incluía a todos con la mascota de turno. De ahí surgió la foto original, que la tomó mi tío Héctor en el año 1980 en la vía Duitama- Pantano de Vargas durante una de esas salidas familiares. Para ese entonces los protagonistas de la imagen éramos: Mi hermano de 11 años, hoy en día comunicador social y periodista con maestría en relaciones internacionales y actualmente profesor universitario. A su lado posó mi hermana, de 5 años y quien hoy es maestra en psicología clínica y de familia. Al otro lado,  agachado sobre el capó, estoy yo de 8 años.  Ahora soy arquitecto con especialización en gerencia de empresas constructoras.

B: ¿Qué pasó con el perrito que aparece en la foto?

JCM: Se llamaba Lanudo Maestre y, casualmente, murió al día siguiente de esta imagen atragantado por un hueso de pollo, agravado por la poca ayuda especializada que recibió (en aquella época no había clínicas veterinarias para animales pequeños). Tratamos de salvarlo con una “sonda” hecha con un gajo de cebolla larga que introdujimos por la pequeña garganta del animal, pero todo fue inútil. Lloramos amargamente la muerte de nuestro querido Lanudo.

B: ¿Cómo surgió la idea de repetir la fotografía, 33 años después?

JCM: La tuve clara desde el primer día en que empecé a recuperar fotografías antiguas del Renault 4 mirando los álbumes de la casa; el paraje lo encontré de nuevo, siguiendo el camino en la misma dirección, pero en sentido contrario (es decir Paipa- Pantano de Vargas- Duitama), llevando conmigo una copia de la fotografía original. Cabe anotar que la “logística” de la fotografía actual no fue tan fácil, pues tuve que conversar por lo menos seis meses antes con cada uno de los protagonistas y comentarles la idea de repetir la imagen, cuadrar los tiempos de todos pues mis hermanos viven en Bogotá, encontrar el día propicio, tener el carro limpio (estábamos en tiempo lluvioso), algo de sol, ubicar los muñecos protagonistas (el oso y la muñeca), en fin. Después de estar todos de acuerdo se realizó la nueva fotografía, precisamente, el día de mi cumpleaños.

¿Por qué decidieron conservar con ustedes el Renault 4?

B: Un día de 1995, una frase aterradora se oyó: “vamos a vender el carrito para poder pagar la cuota de un Chevrolet Swift nuevo que vamos a comprar”. Ese día me sentí morir,  el carro que nos había hecho conocer parte del país disfrutando de la brisa y de los cambios de clima en nuestros recorridos desde pequeños iba a terminar en manos de “alguien” que definitivamente no lo iba a tratar como nosotros lo habíamos tratado a través de los tiempos. Todos nos pusimos tristes y en mi caso, hubo hasta depresión y mal humor. Quizás eso ayudó a que mis papás hicieran otro esfuerzo sobrehumano para sus pocos ingresos de maestros nacionales y dijeran al fin “vamos a dejar el 4 pero si nos vemos colgados, salimos de él”, fue al menos un respiro para mis hermanos y para mí, que me la pasaba lloroso en un rincón a escondidas del resto de la familia.  De esta manera, el Renault 4 se quedó con nosotros.

B: ¿Qué uso le siguieron dando al carro?

JCM: En el año 2006 pasa a mis manos. En 2008  inicié la búsqueda de ciertas piezas que consideraba ya imposibles de encontrar y que estaban incompletas: Correas de las puertas, algunos paneles de las mismas, boceles, pintura nueva, ajustes y sobre todo, mucho, mucho cariño, conservándolo bajo una pijama de tela, brillando cada una de sus partes cromadas y  sacándolo a dar vueltas por los alrededores… como si fuera una mascota. Así me encontré por el camino con el Club R4 Colombia, de quienes recibí una calurosa bienvenida y en donde he conocido muy buenos amigos con los mismos intereses y lo que para muchos podrían ser  “las mismas locuras”.  Un espacio apropiado para los amantes del Amigo Fiel que quieren, como yo, conservar el máximo de originalidad de este miembro tan importante de la familia, participando en eventos como los organizados  por CAVA (Club de Aficionados a los Vehículos Antiguos) y Antiguomotríz en Bogotá. Estoy en el proceso de llevarlo a placas de vehículo antiguo para 2014, cuando cumpla los 35 años reglamentarios.

B: ¿Cuál es la mayor satisfacción que te ha brindado El Guacharaco?

JCM: Comienza por su confiabilidad, el que nos haya permitido conocer parte de la geografía nacional, Boyacá, los Santanderes, Cesar, Bolívar, Magdalena y la Guajira,  el haberlo adquirido mis padres desde cuando yo era un niño que empieza a sentir cariños y apegos, que nos haya permitido darle afecto, (algo extraño sí tiene, y es que parece una persona, lo cual hace que uno lo trate como tal) y el identificarme mucho con él, pues para mí, nada mejor que conservar el “perfil bajo”, algo así como el ser cumplidor en todos los asuntos, el hacer las cosas como deben ser y sin necesidad de “hacer ruido” o alardear para poder ser reconocidos o admirados. Por esas y por mil razones más, por mi mente no está previsto salir de él.  ¿Salir de un Amigo?, aspiraría a que siguiera siendo parte de la familia o en su defecto de un coleccionista amante de los R4.

B:  ¿Qué opinas del efecto que ha causado la imagen que subiste a la red?.

JCM: Si de alguna manera la imagen replicada por mí con motivo de sus 34 años de vida, surtió tal efecto en la gente, es porque el Renault 4 despierta en muchas generaciones los afectos que un ser querido despierta en su núcleo familiar, reforzado por su compañía a través de los tiempos.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

22 comments

  1. Jorge Esuardo   •  

    Muy conmovedora historia, mi abuelo fue pensionado de sofás a y por ahí conozco a esta estrella, gracias por compartir la historia familiar, muy difícil impedir una lágrima con ella; felicitaciones y siga haciendo historia, tengo un proyecto similar con un Willis 54 que fue de mi papa.

    Saludos

    Jorge E. Nieto

  2. Jaime   •  

    Felicitaciones por mantener vivo a ese integrante de la familia tan valioso en sus corazones, que linda pieza de colección es ese Guacharaco y Ojalá que lo conserven para las próximas generaciones.!
    Bendiciones.

  3. Esteban   •  

    Que buena entrevista del alguna manera siempre hubo un amigo fiel, en un familiar, un amigo o vecino, es ahí cuando se piensa acerca de como ha cambiado la industria automotriz en la cual ya no hay modelos duraderos,y el recambio es algo normal.

  4. Carlos Valencia v.   •  

    Extraordinario el estado de “Guacharaco” después de 34 años de vida. El único cambio notorio, las placas pero conservando sus últimos 3 dígitos. Felicitaciones a su amo.

  5. john cuitiva   •  

    Muchas felicitaciones,cabe anotar que con esta narración es usted una persona de pocas que lucha por un ideal la constancia ,la perseverancia y la dedicación son algunos aspectos dignos de admirar y resaltar,la verdad me causa un poco de envidia ,pero envidia de la buena me ha dejado sin palabras, le deseo lo mejor a usted ,a su familia y a este super auto,que lo siga conservando en la mejor condición posible y logre los objetivos propuestos. Mucha suerte

  6. Felicitaciones por esa joya. También tuvimos ese R4 tres (3)diferentes, qué buenos y fieles, estuvimos en Santander, en pura carretera destapada y dura, nunca nos dejó botados. Consérvelo y sáquelo a pasear de vez en cuando.

  7. alvaro jimenez ciro   •  

    Muy buen artículo que refleja que no solo los objetos costosos quedan en nuestro corazón marcando nuestras vidas. En este caso un vehículo cuyo valor no es comparable a uno de “alta gama” logra traer lindos recuerdos y momentos en una familia que recoorrió muchoas rincones con sus seres queridos. Nos enseña que las cosas lindas de la vida no las dá un artículo costoso. Lo felicito por apegarse a este “ser” que marcó lindos momentos.

  8. Dario R.   •  

    Llegue a esta pagina concidencialmente y no pude evitar leer esta histaria tan chevere y tan bacana, yo creo que el Renault 4 ha pasado por casi todas las familias colombianas y es el mejor carro que rueda en colombia aun en estos tiempos. Felicitaciones a esta familia por conservar un verdadero amigo Fiel y cuidarlo como un miembro mas.

  9. gustavo varela   •  

    En las cosas simples esta el verdadero sabor de la vida….dice una publicidad, y este es mejor ejemplo.
    Solo quería felicitarte por mantener el R-4.
    Saludos.

  10. alfredo.gutierrez   •  

    los felicito estaba observando imagenes de toyota celica cuando vi esta foto,la imprimi la observamos en familia y leimos esta linda entrevista nos conmovio muy lindo conservar hasta los muñecos y el R4 fabuloso soy amante de los antiguos tengo un suzuki lj80 un datsun 280c hardtop en inmaculado estado los dos y el renault 6 de 1974 totalmente original al que le estoy buscado un dueño esta publicado en tu carro.com.

  11. Rafael Pabón   •  

    Solo ver la foto, me causo un impacto conmovedor que hizo que leyera el artículo y agradeciera por el blog, que se preocupó no solo por el carro sino por publicar las verdaderas cosas importantes de la vida. Las múltiples historias vividas producto del esfuerzo inicial de los papas de adquirir el nuevo miembro de la familia. “Siempre debemos valorar los pequeños comienzos”. Bendiciones a todos

  12. Ever   •  

    Gracias por traernos esa bonita historia lo felicito. Siga cuidado esa reliquia de su famila.

  13. Jorge   •  

    Excelente idea,te felicito…tu historia es muy “Guapa…chosa”

  14. Juan Carlos Maestre Preciado   •  

    Muchas gracias a todos por su comentarios y muchas más en especial a Juan Guillermo Moreno por este espacio dedicado al recuerdo. Un abrazo para todos.

  15. Omar Rene Currea Valderrama   •  

    Excelentes recuerdos de la profe Liria y el Profe Maestre quienes me dictaron clases en esos años en el ITA de Paipá donde estudie el bachillerato desde el año 1978; Recuerdo que las clases iniciaban a las 7 a.m. y terminaban a la 1 p.m.;Yo vivía cerca al colegio y veía pasar a los profesores todos los días de lunes a viernes en su flamante R4. Geniales recuerdos y épocas maravillosas, los días de colegio en el ITA de Paipa; Un saludo a los Profes.

  16. Carlos Galvis   •  

    Es una maravillosa historia con una foto buenísima. En mi época hubo distintos profesores del ITA de Paipa que tuvieron su Renault 4 porque era el mejor medio para transportarse desde Paipa, Tunja, Sogamoso o como la historia, desde Duitama. Fueron unos años maravillosos.

  17. Jesus Antonio Báez A.   •  

    Felicitaciones. Un cariño verdadero por algo que sin tener vida propia, se nos convierte en un amigo verdadero. Un abrazo..!

  18. Fernando Rocha   •  

    Felicitaciones, es una foto que toca las fibras sensibles que tenemos los seres humanos.

  19. fabian cortes   •  

    exelente histiria .pocos trantan un carro con tanto cariño.ojala siga por muchos años con ustedes .y q sus hijos lo aprecien de la misma manera
    .

  20. Elkin Rojas   •  

    Me encontre con esta foto y cononcí el guacaharaco recorriendo el camino al Colegio de los profesores Nicolas y lilia (frances e ingles) esta muy bien conservado. fui alumno de los dos, si los ven un saludo especial

  21. William Gonzalez   •  

    Los felicito por esa historia tan interesante y que lo lleva a uno a recordar tantas cosas de la infancia y adolescencia, quien no disfruto de viajar en un supercarro como estos, no sabia que todo eso hubiese pasado con este hermoso y bello R-4 y sus dueños, es de admirar. Y saben porque lo digo?, pues es sencillo, es que tengo el placer de verlo con frecuencia rodando por las calles de este bello municipio (Duitama). Un saludo.

  22. Rishi   •  

    Felicidades, gracias a ustedes se puede corroborar la importancia de respetar y apreciar a todos y todo lo que de una u otra forma nos sirve a lo largo del camino. Todo tieme energia y la compartimos, asi que mejor irradiemos buena vibra con todos, a toda hora, en todo lugar … Nunca se sabe ..!

    Duitamense con amor para mi tierrita.

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