Unishow Motriz llega a su mayoría de edad

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Aun recuerdo aquella primera versión de Unishow Motriz en abril de 1993. Comenzaba en forma la apertura económica del gobierno Gaviria y marcas hasta entonces desconocidas ingresaban con novedosos modelos al país ampliando la oferta y las opciones. Lo mejor entonces era mostrar este abanico en una feria, algo nunca antes visto en la ciudad (bueno, recuerdo algunas ferias en el Palacio de Exposiciones en 1987 y 88, pero eran otras épocas y otro el sentido). El caso es que Unishow nació en el momento indicado para el mercado y ahora celebra 18 años ininterrumpidos  ofreciendo la posibilidad de ver, tocar, subirse y preguntar por gran parte de los carros de la oferta nacional.

Comunicaciones Efectivas anuncia ahora una nueva edición del Unishow entre el 9 y el 18 de abril.  La feria contará con la presencia de las principales marcas, que llegarán a los pasillos de Unicentro con lanzamientos de sus nuevos modelos, precios especiales y opciones de financiación propias y diseñadas en asocio con las entidades bancarias, especialmente para los compradores de Unishow.

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Igualmente Unishow Motriz ofrecerá, como ya es habitual,  accesorios para vehículos y una variada programación de actividades y demostraciones de habilidad y potencia a cargo de varias de las marcas participantes. Las cifras dan cuenta del éxito en ventas que ha tenido esta muestra pues en 2009 sus organizadores anunciaron ventas por más de 14 mil millones de pesos y la visita de cerca de 600 mil personas

Nuestra primera gran cita del año automotriz en Medellín es entonces la segunda semana de abril para las respectivas tomas de contacto con las novedades del mercado automotor en Colombia.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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