Volkswagen Passat CC: felices los cuatro

Directamente de Alemania, Volkswagen Colombia presenta el modelo Passat CC, un ejemplar que sigue cierta tendencia de “deportivizar” las berlinas de representación de las marcas europeas, estilizando sus líneas para hacerlas parecer una especie de coupé de cuatro puertas, moda que inició Mercedes con su modelo CLS. Confieso abiertamente que no entiendo esta tendencia, pero si la tienen en vitrina es porque hay mercado

CC para algunas marcas quiere decir “coupé cabriolet”, para Volkswagen significa “Comfort Coupé” y es una variante del modelo de semi lujo de la marca de Wolfsburg (por encima de éste está el voluminoso Phaeton). Su diferenciación principal radica en una reducción de la altura en 3 cms., y que en la parte trasera sólo hay acomodación para dos personas, separadas por una consola central, también se eliminan los parales de las puertas.

En cuanto a equipo, el Passat CC tiene todo lo necesario de una berlina de alto standing: ruedas de 17 pulgadas, suspensión de dureza variable (opcional), pack eléctrico completo, 6 airbags, ABS, luces bixenón adaptables a las curvas, ESP, alerta de cambio de carril (lee cuando el carro se sale de la línea de demarcación y enciende una alarma visual y acústica), llantas antipinchazo,  cojinería eléctrica térmica, techo eléctrico de cristal y apertura de puertas sin llave.

Para llevar con solvencia esta carrocería, el Passat dispone de un motor 2 litros con turbo y 200 caballos (visto ya en el Bora GLI), acoplados a una caja tiptrónic de 6 marchas. Para obtener el Volkswagen más lujoso que se comercializa en el país (da risa acordarse del “carro del pueblo”), hay que dejar 119.9 millones de pesos en las arcas del concesionario.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. JAIRO   •  

    HOLA QUE PRECIO TIENE ESTE COCHE ENCOLOMBIA GRACIAS

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