Volkswagen se mete en los multipropósito con la Amarok

En los primeros días de abril, VAS Colombia, importador de Volkswagen presentará un modelo que ha sacudido los cimientos de las camionetas multipropósito en América, la Amarok, producida en Argentina. Llegará al país a través del “Amarok Challenge” una travesía desde el país austral por todo el continente.

En principio, es inocultable la esencia de Volkswagen, con un frente que recuerda a los Polo / Golf de la generación actual, sólo que esta camioneta mide 5.25 metros de largo y los rines son de 19 pulgadas (opcionales).  En el interior hay lujos según la versión que se comercialice (actualmente están la Básica, Trendline y Highline), como climatizador bi-zona, cojinería en cuero y equipo de  seguridad como el control de estabilidad ESP.

En cuanto a motores, hay dos turbodiesel 2.0, uno con 122 caballos y un biturbo de 163, disponibles desde las 1500 rpm.  Su tanque de 21 galones, permite una autonomía mayor a los 1000 kms.

Hay tres variantes de propulsión. La primera es básica con tracción únicamente trasera, las dos restantes son 4Motion. En el primer escalafón se ubica el Amarok con tracción total conectable, siendo el tope de gama la pick-up con tracción total permanente con bloque opcional del diferencial trasero. En condiciones normales reparte el 40% de la fuerza al tren delantero y el 60% al trasero, repartiéndose en función de la adherencia mediante un embrague Torsen.

El eje trasero es rígido y lleva ballestas pesadas como suspensión. No es lo más recomendable para el confort pero la mejor opción si vamos a cargarlo mucho. El espacio destinado a la carga tiene 2.52 metros cuadrados, una profundidad de 1.55 metros, un ancho de 1.62 metros y una altura de 52.5 cm. Según Volkswagen la carga útil del Amarok es de 1.15 toneladas y puede remolcar hasta 2.8 toneladas.

La Amarok será la primera Pick up doble cabina 4X4  de una marca europea en comercializarse en Colombia y llegará a vérselas con las líderes del mercado, Toyota Hi Lux, Nissan Frontier, Chevrolet Luv D-Max, Ford Ranger y Mazda BT50, entre otras.

Aun no se anuncian los precios definitivos.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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