Ya está en Colombia el Jaguar XJ

Presentado oficialmente en el pasado Salón del Automóvil de Bogotá, Jaguar despacha a Colombia desde noviembre su modelo más representativo, el XJ, sucesor de una estirpe que nació hace 42 años y que ahora, pese a abandonar las líneas clásicas de su predecesor, se ha comportado muy bien en las ventas de este tipo de vehículos, siendo galardonado incluso, como automóvil de lujo de 2010 en Inglaterra.

La versión que vimos en el Salón es incluso la XJL, la más equipada y larga, pues mide 5,25 metros, lo cual hace que el espacio interior para los pasajeros sea superlativo, envuelto además en una atmósfera llena de lujo y materiales de primera calidad como maderas nobles y cueros de la más alta factura,

Montado en la parte de atrás de la cabina, pude experimentar por unos breves minutos la sensación que a diario tienen los dueños de semejante medio de transporte, con un área para estirar las piernas y recostar la espalda digna de un relajante spa, además hay mesas plegables tras las sillas delanteras y calefacción para las sillas .

En la parte delantera, el chófer tiene a disposición una descrestante pantalla TFT  de 12 pulgadas donde se muestra toda la información  que en un vulgar automóvil viene dada en agujas y relojes. Como si fuera poco, hay otra pantalla táctil de 8 pulgadas en el centro de la consola para controlar todo el tema de audio e información general del carro. Tiene la particularidad de ofrecer uan visión diferente a conductor y pasajero, es decir, si yo estoy como acompañante viendo una película, el conductor puede desde su ángulo ver información del carro sin que interrumpa mi video, algo realmente único en este vehículo.

También cada pasajero tiene su climatización propia, pues el aire viene por cuatros salidas independientes graduables a voluntad. Aquí todo es digital y perfectamente iluminado, esta pantalla tiene enemil funciones para configurar y  monitorear cada detalle del Jaguar y nada permanece al azar. El resto del tablero está revestido en fina piel negra . Todo es de un refinamiento tal que  uno se siente poco digno de subirse a semejante trono.

Como a este nivel de público el cielo es el límite, el Jag tiene techo eléctrico de gran superficie, tanto, que se hace necesaria una cortina para proteger a la tripulación de los rayos del sol.

El motor es un poderoso V8 de 5,5 litros que arroja 510 caballos. Tuvimos ocasión de experimentar su particular bramido que por un momento, hace pensar que estamos ante un deportivo de enormes prestaciones y no ante una alfombra rodante. La caja es, por supuesto, automática con 6 velocidades y posibilidad de operarla mediante paletas tras el volante. Los rines son de 20 pulgadas.

El Jaguar XJL cuesta, puesto en Colombia, 250 mil dólares.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. Sebastian Cali   •  

    me habia quedado con ganas de verlo y fotografiarlo por dentro… tengo unas fotos del salon buenas, depronto te interesan… buen post

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