Yeti, el Skoda que vino del frío

Acaba de presentarse oficialmente el Skoda Yeti, una camioneta de proporciones medias con aspecto de todoterreno, construida sobre la base del Octavia y que incluso, puede equipar  la doble transmisión sin que esto signifique que es un campero puro y duro.

El Yeti se ubica entonces en el segmento de las crossover, es decir, de todo un poco, camioneta, automóvil, algo de campero, en fin “lo que la gente está llevando” como dicen por ahí.

Con dos motores a gasolina y varios diesel en el portafolio, lo más seguro es que a Colombia llegue con el motor 1.8 TSI de 160 CV (el mismo del Audi A3 Sportback y el A4 1.8 T). El Yeti puede pedirse con tracción delantera o a las 4 ruedas y caja manual de 6 velocidades (hay una versión con motor 1.2 litros turbo que puede traer cambio DSG de 7 velocidades). Como buen Skoda, viene de serie con Control de tracción (ASR) y de estabilidad (ESP), lo que hace prácticamente imposible un derrapaje o una salida de ruta en condiciones adversas del terreno (claro que estos sistemas no son infalibles a ciertas conductas al volante…). Una novedad en el Yeti es el control de velocidad en descenso (aditamento ya visto en la Land Rover Freelander y la Renault Koleos, por ejemplo), que mediante un botón hace descender el vehículo a una velocidad constante en pendientes de más del 10% de inclinación, protegiéndo enormemente los frenos.

la modularidad interior es similar a al vista en su hermanito el Roomster, es decir que sus asientos se deslizan, se pliegan o hasta se quitan, dejando una gran superficie de carga disponible.

El Skoda Yeti comenzará a venderse en septiembre en Europa y se espera que llegue a estas tierras a principios o mediados de 2010

Contacto con el Yeti en Noruega

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

4 comments

  1. Espero me avisen cuando llegue a Colombia la camioneta, costo y especificaciones cordial saludo, marta gomez

  2. Blogaraje Blogaraje   •     Autor

    Hola marta cecilia, casualmente nos enteramos esta semana que la Yeti la estarán trayendo en el segundo semestre, con precios entre lso 75 y 82 millones de pesos, posiblemente con el motor de gasolina 1.8 turbo y la caja secuencial con paletas en el timón DSG

  3. marta gomez   •  

    Hola,
    se que no estara en la Feria Automotriz, lo siento

  4. JCUS   •  

    La yeti llego con la feria pero esta pagina no ha hecho ningun comentario al respecto y nada sobre su desempeno en la ciudad.

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