1-128-22-66-2-774

Todos los nombres
enfilados
uno tras otro,
en un desfile
de letras
en orden alfabético.

Huyen.
No hay forma.
Otra vez.
No encuentran la manera
de abrir la compuerta.

El laberinto,
solitario.
Las ramas de los árboles
se tragan toda la luz
y el fuego
se deja permear
por el verde.

La muerte está cerca,
confabulada con una manada de lobos,
de hombres con fusiles:
sin cerebro.
Atrapada en la púa de los alahambres,
en la sed de un poco,
un poco, nada más,
de liberté.

Todos los nombres
enfilados como números,
1 detrás de otro,
como si para morir,
la masa no fuese suficiente
para perder la identidad.

Paradójico.
Piensa en los alambiques
y recuerda la noche en que,
ebrio, recorrió la ciudad.

Números…
y la falta de certeza.
Se le pierden
las palabras
en su lengua,
justo en ese momento,
cuando debería gritar.

Es lunes,
tal vez no,
si apenas comienza
la semana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>