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Leo la frase de Mauricio en el Facebook: “No volveré a pisar las heces de las amarguras del destino. No más”. Entonces creo que el destino es directamente proporcional a las intenciones que uno tenga, tanto como que la tristeza es inversamente proporcional al sol picante. Y entonces me interrumpe el teléfono. Porque si bien el destino tiene mucho que ver con la frase aquella de la religión, la de ayúdate que yo te ayudaré, también tiene mucho de superstición y de cosas preescritas y de cosas que uno no esperaba. Lo que sí creo, por supuesto, es que uno puede hacer lo de Mauricio: asegurarse de no pisar, no más, nunca más, las heces de las amarguras del destino. Aunque puede seguir amando la tristeza.

1 comment

  1. Carolina   •  

    Como saber que lo que viene o mejor lo que trae consigo el destino son amarguras? Generalmente se clasifican como amargas después de haberlas vivido… Que por favor Mauricio me enseñe como no pisarlas por adelantado o como saber que lo que vienen son amarguras.

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