BARRIENDO

Odia saber que otros ya escribieron eso que a ella le hubiese gustado escribir. Esas dos palabras que cuando lee, se parecen a ella. Física envidia, diría. Envidia pura y a secas, porque la buena no existe. La mala es siempre. Odia además que haya una cucaracha encima de su cama, pegada a la pared, destrozada. Un cadáver con pocos minutos de serlo. Odia tener sueño y no querer dormir. Cosas aquellas en las que no coincide el cuerpo y la cabeza. Odia tantos odios y hablar tanto del amor, si no existe. Odia dar tantos consejos que no puede seguir, que se quedan en palabras, y que por tanto, el viento se los lleva. Odia pasar tantas horas frente al computador. Odia odiarle y odiarse tanto. Odia que no haya películas interesantes en el televisor y que todavía haya gente despierta. Odia cuando ella duerme mientras otros tienen los ojos y viceversa.

Después de varios odios, no queda más que volver a empezar. Hay suficiente espacio para rayar.

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