OÍDOS

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Me duelen los oídos tanto que quisiera prestarlos un rato y desentenderme de ellos un buen espacio de tiempo, mejor, desoirme de ellos, haber si de pronto mis manos dejan de desear llegar hasta allá y moverlos bruscamente. Los oídos no entienden que me tienen cansada de sus gritos ahogados y silenciosos que me alejan del mundo y hacen que la cabeza tenga que doler. Si alguien quiere, se los puedo prestar un poco.

¿DÓNDE ESTÁ EL GATITO?

El gatito puede estar en cualquier parte. ¿Buscaste debajo de la almohada? No estaba. ¿Y en la sala? Tampoco. El gatito puede estar tomando leche. No, no hay leche. ¿Por qué no compras leche? Está muy lejos la tienda. ¿Dónde lo viste la última vez? Estaba contigo, muy cerca de dónde quisiera estar yo.