ESOS OBJETOS QUE SE LLAMAN LIBROS

Los libros, siempre, los había pensado como letras, como contenido, como unos objetos, sí, pero valiosos por eso que llevan dentro. Luego me encontre a Carlos y a Cielo, y fue como chocarme contra, la pared, por decir algo. En los libros, el objeto también vale, y es maravillo, mágicamente maravilloso.

Este es un artículo que escribí para GENERACIÓN. Está en la página 12 y 13. Los invito a que se den la pasadita, aunque prometo tenerlo pegado aquí pronto.

Abrazo!

ENTRAR A GENERACIÓN

BENDITA SEA ENTRE TODOS LOS HOMBRES

Señor, que si la deja por ahí, por favor. Algo así. Señor, que muchas gracias. Más o menos. Señor, que en el paradero. “Es como si fueran ciegos”, dice. Y por cada señor, las facciones de su rostro cambian. Se hacen, tal vez, un poco más gruesas. “Después de haber viajado conmigo, de llevar treinta minutos”, hace énfasis, casi regañón. Le molesta que se les olvide, que no se acuerden que tiene pelo largo, ropa más pequeña, una voz más suave, y que además, incluso, maneja diferente. 

En edad, tiene 27. Es mujer. Se llama Diana. Es conductora de bus, y si se quiere, niña, señora, dama, mujer, muchas gracias, déjeme aquí. Como conductora de bus, dos años. 
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LAS CUADRILLAS EN EL CARNAVAL

ARTÍCULO PARA EL COLOMBIANO

Con muchos colores, lentejuelas, tocados grandes, armazones, escarcha, plumas, y demás, y una emoción que permitía bailar sin parar, las cuadrillas se pasearon este domingo por las calles de Riosucio, Caldas, que celebra desde el pasado viernes, su Carnaval.

Ellas son el elemento más importante de la fiesta, junto con el Diablo. Una agrupación de personas, organizadas alrededor de un tema, hace una representación y entrega un mensaje cantado, con el que se enjuicia el mundo.

Este año, 27 cuadrillas se presentaron ante el Diablo, los riosuceños y los muchos foráneos que les aplaudieron, bailaron y cantaron con ellas.

Después del desfile, cada grupo visita las diferentes casas cuadrilleras, en esta ocasión 25, para cantar y mostrar el trabajo que hicieron durante un largo tiempo.

Hombres que se convirtieron en otros a través del disfraz, se vieron caminar por las dos plazas de Riosucio, desde las once de la mañana, hasta casi la media noche. Se les vio sonrientes, emocionados y transformados, mientras los espectadores se dejaron cautivar por su magia.

SE ENDIABLÓ RIOSUCIO

Pies chiquitos, grandes, medianos, blancos, negros, morenos, menos morenos. Muchos y, por lo general, moviéndose con un pasito suave y disimulado, al ritmo de la música de alguna chirimía. Y desde allí, la gente que espera ansiosa, que se mueve de los andenes y se toma un poco de la calle, solo para encontrarse por adelantado con su majestad el Diablo del Carnaval. 

Es sábado en la noche, día en que por fin, el Diablo, después de recorrer las calles de Riosucio, su pueblo amado, se toma las riendas de la fiesta. Él, se mueve lento,  saluda, se deja tomar fotos, echa fuego por la boca y va acompañado de una corte de hombres con tridente, caravanas, disfraces sueltos y otros diablitos, diablillos o diablotes. Ellos, las personas, incluso con la boca abierta, algunos con lágrimas en los ojos, le dan la bienvenida. Por fin, el Diablo anda entre ellos, con ellos, y tal vez, para ellos.

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EMPEZÓ EL CARNAVAL


Hola! Estamos en Riosucio, en el pueblo, que literalmente y en el buen ssentido de la palabra, se ha endiablado. Este fue el textico que hice para Elcolombiano.com, y que me le aterrizaron un poco, porque la emoción riosuceña y diablesca me embriagó un poco. Así que a Linis, que gracias. Espero se animen con el Carnaval. Les seguiré contando detalles. Abrazo! 

El reloj marcó las doce de la noche de este viernes, ni un minuto más ni uno menos. De pronto, sonó el himno del carnaval y la gente comenzó a cantar a todo pulmón: “Salve, salve placer de la vida, salve salve sin par carnaval…”. Esa fue la hora en que, después de dos años de espera, el Carnaval de Riosucio, municipio del departamento de Caldas, marcó su inicio.

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UN ALPINISTA DE EDIFICIOS

Asomarse da un vientecito frío en el estómago, y duele un poco, y eso que hay una ventana que detiene el cuerpo. Caerse significaría la muerte, en algo que podría denominarse un golpe fuerte contra el mundo, sería algo así como probar la fuerza de gravedad. Eso es lo que hace, desafiarla con una sonrisa en la cara, y como si nada. Así de campante, como si estuviera sobre el piso.

Trabaja sobre el aire, literalmente, y es libre, excepto por esas cuerdas que le permiten estar ahí, suspendido a gran altura. A veces, en los ratos de lo que ahora se conoce como ‘pausas activas’, se columpia un poco, le da la espalda al edificio y observa el mundo.

Desde las alturas las cosas son distintas. Todo es más pequeño, y por supuesto, la gente también. Para él están todos esos que lo señalan desde abajo, mientras gritan: “Mirá a ese señor, mami. Está bien alto”. O le gritan: “Señor, ¿no le da miedo?”, y él, si escucha, mueve la cabeza, y sonríe, pero sigue ahí, como si nada, mirando la panorámica del frente. Incluso se percata de la esposa que viene con el almuerzo, a unas cuadras antes de llegar.

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PAPÁ NOEL VIVE EN MEDELLIN

Ésta es la historia de Papá Noel, bien, de un Papá Noel. Estamos en Navidad y es hora de compartir, proponer o sugerir todas esas historias que en este mes pasan. Un abrazo de Navidad!

EL VIDEO

De incógnito, así vive la mayoría del año. Presentándose como un actor de teatro, como profesor, como un papá y un esposo. Va de aquí para allá, y de allá para acá, y en medio de todo, aparece el verdadero: Carlos Arango es Papá Noel, y el Polo Norte, Medellín.

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GALERIA RODANTE II

Les dejo la segunda parte de la crónica. Ahí va!

Tirando compás

A Pingüino lo único que le exigen es el logotipo de la empresa, el color de fondo del carro, que lo pinta otro, y el paisaje. De resto, tirar compás a diestra y siniestra, según le mande su cabeza. A veces le han salido con cosas extrañas. Por lo general a los dueños de chivas les gusta poner en la parte de atrás la iglesia del pueblo, el sagrado corazón, un paisaje de los que recorren, la Virgen del Carmen o algo que se ingenie Pingüino según las líneas que le hace a los lados. “De resto, que le quede muy bonito”. En fin. A los dueños ya no les gustan las chivas sencillas.

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GALERÍA RODANTE

Otra crónica. Esta vez de un Pingüino, que no parece pingüino, salvo que pinta chivas con la facilidad que un pingüino tiene para nadar. Para El Eafitense, como cosa rara, pero la pegó aquí, como salió al principio, sin la mirada del editor. Ahí se las dejo, bien, la primera parte. Ojalá la disfruten, y digan algo, alguito, puede ser. Abrazo!

Los trazos son casi perfectos. Los repite por banca y son exactos, como si su mano fuese una fotocopiadora. Va y viene, pinta aquí, pinta allá, vuelve y va y empieza de nuevo. Círculo allí, círculo allá, y luego una línea, que hace sin regla y le queda perfecta. Tal vez este Pingüino no tiene traje negro y blanco, ni uñas largas y manos pequeñas. Este Pingüino tiene ropa de trabajo y en sus manos solo un compás “que es más grande y en madera, que da más capacidad para abrir y cerrar”, una regla y un pincel. Bien, y mucha creatividad. “Uno comienza con los trazos y tira compás y ahí van saliendo las cosas”.

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UN SUELO QUE QUITA HOMBRES V

Cuando salió volando con el balón

Después de la mina también quedan recuerdos para reirse. “Esta mañana me encontre a una señora que me pregunto, ‘John, ya le nació el pie?'”.

Y camina como si nada y juega fútbol como si nada. Es más, si no hubiese contado su historia, jamás hubiera imaginado que en lugar de su pie izquierdo tiene una prótesis izquierda. “Un día estábamos jugando fútbol con Juanes en el estadio, y él me dijo, ‘Johncito, con la prótesis’. Entonces cogí impulso, y claro, le pegué con ella, y el balón salió volando y la prótesis también…”. Se vuelve a reír como se rieron ese día, como si estuviera allá, jugando una vez más. Continuar leyendo