UN SUELO QUE QUITA HOMBRES IV

Si se observan las cifras se podrá decir que hay 6.666 historias. Algunas tendrán finales felices. Otras, en cambio, un dolor que todavía no para. John Ferney dice que su vida está bien, que la mina es parte de su pasado, que no le duele recordarlo.

Hay mas historias. John decía que tenía una compañera, que también pisó una mina, que también perdió su pie, que también fue hace cuatro años, pero que todavía no ha superado la falta de su pierna, que todavía la orientación no le ha servido, que todavía la ayuda no ha sido suficiente, que es tímida, que todavía le duele. “Lo que pasa es que también es actitud. Uno llega hasta donde quiere. ¿Yo pa’ que voy estresarme por algo que ya sucedió? Si me estresara por el pie y volviera a nacer, pues me estresaria, pero lo que pasó, pasó”. Continuar leyendo

UN SUELO QUE QUITA HOMBRES III

27 horas jugando con la muerte

Jhon estuvo confundido, aunque no sentía nada, no pensaba nada. Permaneció sentado allí, cerca del lugar de la explosión mientras los primos pequeños alcanzaban a los grandes, pero los grandes tampoco podían hacer muchas cosas, salvo buscar la manera de transportarlo. El terreno estaba solo, no había como hacer algo que sirviera para movilizarlo y el camino era largo. Por tres horas lo llevaron en medio de dos sábanas hasta que encontraron guaduas para elaborar una camilla. Él seguía consciente e incluso les iba diciendo en qué le podían ayudar. Lo único que tenía su pierna, ya sin pie, para detener la sangre era un pedazo de su camiseta, que él mismo había rasgado momentos después del accidente. “¿Sabe cuántas horas fueron, quiere saber? Yo estuve 27 horas herido. 27 horas”. Ya sólo iban tres hombres y el muchacho, y habían dejado al resto de familias atrás, porque había niños, porque había mujeres, porque había enseres. En la oscuridad no podían caminar porque el peligro era inminente. “Ese veiernes, ¡qué pesadilla! Nos encontramos un ranchito abandonado, seguramente donde trabajaron alguna vez milicianos, y como era de paja había muchas ratas, que toda la noche me pasaron por encima y me lastimaron”. Continuar leyendo

UN SUELO QUE QUITA HOMBRES II

Campos contra personas

Colombia tiene el mayor número de víctimas por accidentes con minas antipersona (MAP) y es el único en América Latina donde todavía se siembran. Mientras usted va todos los días al trabajo, hay tres personas que están pisando una mina.

Las cifras son conmovedoras, pero aún más saber que son armas que perduran a través de los años. Cualquier lugar puede estar contaminado de estas trampas y por lo general las personas no saben reconocerlas. En Colombia, por ejemplo, son un riesgo para los campesinos e, incluso, un motivo que los obliga a abandonar sus terruños. Continuar leyendo

UN SUELO QUE QUITA HOMBRES*

(Mónica escribe)

Muchos pierden sus padres, sus hijos, sus casas, su ropa. Otros pierden sus piernas, sus ojos, sus manos, su estómago.

El conflicto puede dejar huérfanos y muertos, pero cuando alguien muere, más temprano o más tarde, los otros aprenderán a vivir, con dolor, pero a vivir completos. Cuando les quitan la mano tendrán que seguir viviendo, sin mano. Sin recuerdo, incluso, so pena que un día cualquiera cayeron en un campo minado.
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