Dos poemas

Hay tristezas que uno no entiende. Entonces les das vueltas y vueltas y las miras y las piensas y las escribes, y no las entiendes. Incluso se las cuentas al gato, pero el gato no dice nada. Eso es lo bonito de los gatos, que te miran, que no te dicen nada, que no les importa, aunque luego cruzan la puerta y se hacen al lado de la cama. Las tristezas están, y los gatos también.

A veces uno quiere cosas que no son, y te preguntas por qué llegaron. Esos por qué, tan raros. La respuesta simple que te das de consuelo es que necesitas aprender algo, que por eso ese alguien llegó de esa manera en que llegó y no de la que quisieras. La respuesta no simple es dolorosa: no sabes. Llegó.

En tu cabeza es tan fácil: querer estar. A veces uno está donde no quiere estar, pero hay que estar, y empiezas a construir ese espacio para que quieras estar. No porque te olvides del resto, sino porque estás en el presente. Es fácil: ya estás en esta ciudad. No allá.

Solo que lo simple es subjetivo y reduccionista. Simple para mí, pero no para el otro. Las teorías son siempre más bonitas cuando se explican, solamente. Querer es más difícil.

Para las tristezas no hay palabras, tampoco. Uno intenta, pero no es suficiente. Por eso, supongo, existe el silencio. Y los poemas, como estos de Idea Vilariño.

Carta II

Estás lejos y al sur
allí no son las cuatro.

Recostado en tu silla
apoyado en la mesa del café
de tu cuarto
tirado en una cama
la tuya o la de alguien
que quisiera borrar
-estoy pensando en ti no en quienes buscan
a tu lado lo mismo que yo quiero-.
Estoy pensando en ti ya hace una hora
tal vez media
no sé.

Cuando la luz se acabe
sabré que son las nueve
estiraré la colcha
me pondré el traje negro
y me pasaré el peine.

Iré a cenar
es claro.

Pero en algún momento
me volveré a este cuarto
me tiraré en la cama
y entonces tu recuerdo
qué digo
mi deseo de verte
que me mires
tu presencia de hombre que me falta en la vida
se pondrán
como ahora te pones en la tarde
que ya es la noche
a ser
la sola única cosa
que me importa en el mundo.

Ya no será…
Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

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