FOTOGRAFÍA

Las fotos son un estado del tiempo en el que se congela el pasado, y son, a su vez, una manera de desafiarlo, de sacarle la lengua. Con ellas aparece todo lo anterior, y es difícil no pensar en la muerte, en su paso continuo por la vida. Tantas personas que ya se fueron, y tantas, que dejaron por ahí una que otra sonrisa, una que otra tristeza, una que otra vida. Luego, vuelve la realidad. En algún momento también seremos el segundo exacto de congelamiento, con la buena noticia, para las y los vanidosos, que a las fotos, la vejez no se los lleva por encima.

Cuando andaba chiquitolina y tenía el pelo rubio cenizo, le hice quitar a la madre las fotos de Eduardo de la pieza de huéspedes. La cosa es que, a veces, las fotos tienen vida, y se mueven. Es como si en lugar de un segundo se hubiesen congelado unos tres. Entonces veía como Eduardo me seguía con la mirada o incluso me alcanzaba a tocar con la mano. Perturbable para una niña de seis. Todavía. Punto aparte y si este párrafo quedó mal redactado, no me importa. No lo voy a volver a mirar. Es un recuerdo miedoso.

En fin. Las fotos contienen la historia de mi breve edad, de la larga edad, de una vida entera por vivir, como la canción aquella. Por fortuna, y perdonarán el final forzado de este texto que empezó con una frase para mi posteridad, a alguien, algún día, se le dio la fortuna de detener el tiempo. Qué después no digan que no es posible devolverse y mirar. Es más, hasta de re-vivir. Ahora, existe el photoshop.

4 comments

  1. Caro   •  

    Monita que bonito, me dio nostalgia…. te queiro un resto

  2. ociopintoresco   •  

    bonito… bonito.
    Y sin promesas esta vez, porque me cansé de incumplir. Escribiré cuando sea completamente necesario. Sin disciplina. Hasta que finalmente se me acaben las ganas, o hasta que, ojalá, tire todo por la ventana y me dedique a hacerlo diario.

  3. Raúl Moreno Sierra   •  

    Levantar la bocina y escucharte…
    O verte entrar por el corredor de nuestra vieja y adorada casa, en la que los once en compañía de nuestros padres crecimos. Correteando por todos los recovecos y escondiéndonos en un sin número de alcobas. Nos divertíamos, discutíamos y peleábamos; ¡pero a rico que la pasábamos!
    Como olvidar tus díscolos comportamientos en el Cervantes y tus ocurrentes frases para tergiversar divertidamente cualquier conversación.
    No olvido el día que con tu amigo José; me amarraste una correa a la cintura y procedieron a colgarme en el asta del escudo ubicada en el patio de recreo para los actos culturales de los viernes.
    Siempre fuiste el mejor pescador en los inolvidables paseos que nuestros padres acostumbraban regalarnos en vacaciones. Y mucho menos olvidar aquellos maravillosos años que juntos vivimos en Bogotá en el barrio la candelaria.
    Sería por supuesto interminable la lista de los maravillosos instantes en nuestras vidas. Y esos ricos momentos son los que día a día recuerdo y de nuevo me hacen sonreír. De verdad que éramos medio locos.
    Tantos años han transcurrido; cierto es que la vida por larga que sea simple será muy corta; por los agigantados pasos en que ella viaja y quizá también porque nunca por mas vidas que tengamos lograríamos sacarle tanto jugo como nosotros lo hemos hecho.
    Pero ahora ese jugo lo estamos pasando con un acido sabor que poco a poco logró convertir esta casa de locos en un interminable silencio por tantas cosas que en nuestras mentes cruzan sin saber de ti.
    Abrazos chino.
    Mosirr.blogspot.es

  4. Jotam   •  

    “Abrazos Chinos”, anybody knows how are those abrazos chinos?

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