DE REGRESO

Vuelvo y todo está igual. En el sitio exacto en el que había dejado cada cosa. A veces creo que en este lugar todo se detuvo, incluso en el tiempo. Luego miro las telarañas. No. Por supuesto, y como debe ser, todo se movió temporalmente, pero ni el fantasma se atrevió a cambiarlas en el espacio. Vuelvo y supongo que todo debe seguir igual, aunque me duela regresar y allá, en ese lugar, se quede cada vez un poco de mí. Incluso de mi locura. Se queda algo así como un pedacito de corazón, pero también de pasado, de amigos, de él y de mamá. Un poquito de lo que fui, de lo que me gusta ser. Y se queda la casa, la hamaca, los pensamientos que no me dejan dormir y hasta los mosquitos que me dejan ronchas rojas en las piernas. Si bien el camino de regreso sigue abierto, volver siempre duele más de lo que quisiera. Dejo un pedacito de corazón y la esperanza de que pronto he de regresar. Vuelvo, pongo los pies sobre la tierra, sobre esta tierra extraña, incluso después de tantos años, y la realidad me cae como una tormenta. Luego sonrío. Irónicamente, pero sonríe.

COSITAS

Ella se enamoró de vos la primera vez que le miraste. Por eso, y eso es lo que te queda difícil de comprender, es que su mirada es tan cómplice, o tan compinche, como dirían las abuelas, con ella. Tu mirada le cuenta todo, incluso le habla de tu tristeza, de tu soledad y hasta de tu error. Tu mirada te delata, Señorito. Con ella y tu mirada, tienes todas las de perder.

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Tus monstritos aparecen con mis besos, como si mis besos fueran unos niños chiquitos que miran por debajo de la cama, solo para asegurarse de que los monstruos no existen. Y no, tus monstritos hacen ruidos con mis besos y existen. Un secreto entre vos y yo, en el que los monstritos le dicen a mis besos, eso que no puedes decir.

PARA ÉL

Amo descubrir que él es muy terrenal, solo por el hecho de tener que inventarlo cada vez, como algo menos humano.

Su cara tiene un poco de tristeza. No lo disimula. Y mientras las facciones tiernas se le caen en esas que trae ella, en su forma más perversa, el de rojo de la mujer se derrite de la misma manera. Su tristeza es como la luna. Cuando uno coincide con alguien mientras la mira, entonces, independiente del espacio, tendrá una conexión inexplicablemente lunar. Estarán ahí juntos, incluso besándose. Mientras su cara tiene un poco de tristeza, ella tiene un poco de la misma, solo por mirarle. Una conexión tristezuda, del tipo lunar.

(Y muy amorosa, también. Del tipo de amor que le tiene ella a él).

DICOTOMÍA

Fin de año. El último día del año. Y terminar es algo así como sentir que todo se acabó, que fueron 365 días de muchas cosas, de ser felices, de no serlo, de sonreír y no, y la lista sigue. Cosas que se quedan en este año, de las que, por supuesto, hay que agradecer cantidades y borrar de la lista otro montón. Esas que se quedan en este año y que no pasan al otro. No pueden.

Luego está el nuevo. Todas esas cosas que vendrán, a las que les abriremos las manos, por las que lucharemos, por las que saldremos corriendo. Todas esas que están en la cabeza como sueños que hay que cumplir, sin falta. Todo ese espacio en blanco para escribir la vida del 2010.

Y es una dicotomía porque es esa sensación de lo viejo y lo nuevo solo separados por un segundo y hasta por una canción. Tantos días que faltan para que vuelva el 31. Desde atrás, entre diciembre y enero no hay espacio, pero desde adelante, unos diez meses.

Esa dicotomía entre el final de año y el principio, separadas solo por un instante de tiempo, un abrazo y hasta doce uvas. Todo lo que ya fue escrito y todo lo que deberá escribirse.

En fin.

¡Feliz año para todos! Espero verlos por acá de nuevo en 2010 y que a Camila, y a Mónica, le lleguen muchas más ideas, muchos más inventos y mucho más amor (y un montón de cosas más que tiene en su cabeza). Los mejores deseos para todos, que se les cumplan sus sueños.

HISTORIA

Les voy a contar un poco de la historia de Camila en los blogs. Primero fue Mariposas Secuestradas. Un nombre de esos días. Y después fue CamilaAvril, pero en otro lado. Sigue y seguirá Camila Avril, por supuesto. Esto es un poco de historia, porque lo que quería pegar aquí es el último post de Mariposas, cuando le dio la bienvenida a Camila. Bueno, ya que me lo encontré, también su primer post, donde explico lo del nombre.

Esta es su despedida. No significa que hayan muerto, que se hayan liberado. El concepto sigue. Las mariposas pueden secuestrarse así mismas de vez en cuando y guardarse un montón de cosas y un montón de silencios que impiden que las palabras hagan de las suyas. Todavía pasa. Estos días ha pasado. Sin embargo, se hizo necesario. Ya tenía que partir, como nombre, como un montón de letras que se juntan. Digamos que causaron un rechazo en mi cabeza y es imposible que sigan. Su nombre me repudia. No más. Se les tendrá un pedacito de corazón, porque fueron muchos años, porque me acompañaron muchos años, porque fueron importantes. Digamos que el camino empieza de nuevo y que la historia tiene uno de esos quiebres que hacen, que por ejemplo, el 7 de agosto de cada año, colguemos la bandera de colombianos en cada balcón. En fin. Los nombres son efímeros. Yo pude no haber sido Camila, o Mónica, sino cualquier nombre. Tal vez sería distinta, pero amo mis nombres, y es todo, y no fueron distintos, y es todo. Éste se puede cambiar una y mil veces, y hoy, sobre todo, desde las cinco, sentí que no era soportable. Ni un minuto más. Que alguien las tenga en su gloria!!!

Camila Avril y Mónica Quintero.

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DE REDES SOCIALES

Este es un paréntesis… ahora ando en Facebook y en twitter. Y no es que vaya a escribir en ellos. De pronto en twitter una que otra frasecita, pero ellos, son, por eso de ensayar las redes sociales y para contarles de las actualizaciones. Abracito para todos!

Twitter: http://twitter.com/CamilaAvril

Facebook: http://www.facebook.com/pages/Camila-Avril/80954169445

FUTURE

Difícil olvidarse de vos, cuando ni siquiera hay recuerdos para borrar. De vos, solo tengo ideas en mi cabeza. Miles de ellas para seguirte inventando y la terquedad de no querer que se acabe la tinta de mi pluma, para dejar de hacerlo.

Tal vez sea el año nuevo, como un deseo casi de rodillas.

PROMESITA

Prométeme, Señorito, que me vas a decir todo eso que te molesta de mí, así me den ganas de llorar. Promételo, que aunque no parezca, yo soy una niña fuerte que carga pañuelos en la cajuela del carro y hasta en el bolso, así sean tan pequeños y estén tan llenos. Prefiero que me cuentes que te enoja sobremanera que te diga tantas cosas y que te moleste tanto, a que me respondas que te hice mala cara o que soy enojona. Tienes la desventaja, Señorito, que a vos todo se te nota y que en mí, todo es una película. Al fin y al cabo, y esto te lo digo en secreto, ya tengo aguja, hilo y retacitos de colores para coser el corazón. Ya sabemos los dos, porque también vos lo sabés, que ese es el único final, posible, para este amor.

TRISTEZA

Entró desde la punta de los pies hasta la cabeza, incluyendo todas esas cosas que se salen de la mitad, como las manos, las orejas y el pelo. Se siente su dolor por cada pedacito del cuerpo. Entró sin avisar, por culpa de ellos y de él. Se sintió empujar con fuerza la puerta y sigue ahí, tosiendo y en el malestar profundo que causa, casi como una gripa de esas que te ponen debajo de las cobijas, con el control del televisor en la mano. Tiene tantas cosas en qué pensar, que no piensa. Está englobada, con la nariz del corazón, y hasta del cerebro, tapadísima. Muchos mocos. Entró y no tiene ganas de salir. No todavía.

ENTIERRO

A veces hay que hacer entierros cuando nadie ni nada se ha muerto. Hay que enterrarlos para evitar que sus figuras sigan haciendo añicos el corazón. Y con los entierros viene hacer un duelo y entonces lograr que no duela más, pero también comprender que los muertos hay que dejarlos allá, en la muerte.

Enterrar a los que no están muertos y llevarlos al cuasi olvido. No importa si son familias, si son amigos, si son personas o incluso cosas. Que se los lleve la muerte y punto.

Desde hoy, a ellos, que a veces le sacan tantas lágrimas, una tumba a su tamaño. Que no duelan más. Hoy es el día de su muerte. Ya viene todo lo demás.