Silencio

IMG_46146.2. Página en blanco. Antes fue 5.2. También en blanco. Desde que murió el personaje no ha habido más que vacío. El silencio de los idos. Ni una palabra del lado de este mundo, porque no hay nada más que decir: ya se fue. Se fue para el siempre de este lado, por lo menos. La muerte, o ese silencio que nos separa, como una pared en blanco, que no nos deja vernos más. Entonces inventamos otras páginas y las llenamos todas con los recuerdos y si no hay recuerdos, como con vos, Eduardo, entonces los inventamos, para creernos que hay palabras entre los dos. 6.2. La página sigue vacía desde ese dos de julio de 1988. Tú de 33, yo de 2. Tan joven vos, tan pequeña yo. Porque puedo inventarte en miles de páginas, pero la tuya sigue pálida. El escritor se fue con vos, y mis inventos son solo para crear un personaje a mis ideas. La ausencia duele, dijeron en una película, para los de este lado, porque estamos vivos. ¿Qué es estar vivos? Doler significa extrañar, la imposibilidad de abrazar. El silencio mismo. La pared aquella. El no haberte conocido. El saber que fuiste un punto y aparte en esa vida tan pequeña, a la que le cambió el ritmo, el libreto.
Te escribo, Eduardo, no para llenar tu capítulo en blanco, sino como mi manera de encontrarme en un mundo paralelo, de entender tu vacío en mi vida, de saberte un muerto. Porque los muertos, lo he dicho y lo han dicho, van con nosotros hasta la última página. Cuando haya un 5.2 para mí, y un silencio mío, tan mío.

La muerte, o ese silencio entre los dos.

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