TRESVUELTAS

Le da vueltas. No tiene intención de llegar ni al principio, ni al fin. Ni siquiera sabe a dónde no tiene intención de llegar. Solo que no quiere llegar. El panorama está obscuro. Tal vez omnisciente. Y sin embargo el cielo está tan poco blanco, tan azulísimo, tan vacío. Suda y las gafas se le resbalan de ese sitio donde se hacen los ojos. Y sus ojos están tan claros. No dicen nada esta vez. Tienen la pupila abierta, gigante, más grande que ese que está al frente.

Tiene ganas de derretirse en sus brazos. De amarle, de besarle los labios. Él tiene unos labios grandes, rosados, brillantes. Tiene ganas de que le toque un poco. Solo un poco. Y tiene ganas, además, de enamorarse perdidamente. Suspira un poco. Tiene ganas de dedicarle un poema. Luego se pregunta, y qué diablos es el amor. El amor, ese tan indefinible. Valientes aquellos que se atreven a preguntar por su significado. Ese mismo tan intangible, a veces tan inhumano. El amor, qué diablos es el amor. Un cliché necesario. Un cliché al que la gente le gusta pegarse, del que le gusta leer, con el que se aprovechan para unir los cuerpos en una noche sudorosa, de deseos, de muchas excitaciones. El amor, tiene ganas de odiarle un poco.

Le da vueltas. Elige la pijama de ovejas. Las cuenta una a una. Son veinte. El mundo da giros al revés. ¿Por qué el día tiene tantas horas? Le da vueltas. No tiene intención de llegar ni al principio, ni al fin. Ni siquiera sabe a dónde no tiene intención de llegar. Solo que, tampoco quiere llegar.

DISERTACIÓN

El amor, sí, es indefinible. A veces, y muy pocas, se deja coger por los laditos y lanzar conjeturas. Solo conjeturas. No es más. Él, es casi como la muerte. No se dejan investigar. Ésta fue una conversación con un amigo, gran amigo, un día cualquiera, por una pregunta sobre el amor. Me pareció que tiene cosas interesantes, y por eso, aquí va. Espero la terminen ustedes. 

Ella dice:

Bueno te dije que te iba a decir dos cosas. Dos. Como ando durmiendo mal, ando pensando mucho. Entonces me quedé en lo que hablábamos que día, de por qué a uno le gusta alguien, y no otro. Y uno podría decir que hay cosas chéveres de ese otro, pero tal vez no sabe exactamente qué. Supongo que hay algo físico, que hace que haya, mínimo, una fijación para mirar. Y lo demás, tal vez las feromonas que tienen química entre sí, como un rompecabezas donde las fichas casan. Y creo que uno no sabe qué le gusta del otro, porque ahí está la magia: en no poder describirlo y hacerlo objeto. Le gusta y ya, y piensa y ya, y escribe y ya, y funciona o no, y ya está. Nada más. Una vez Jero me preguntó, ¿y qué te gusta?, y yo le dije, no sé, tal vez que no le guste. Y así en sucesiva. Cosas del amor, concluí, casi como lo de la muerte. Si supiéramos su día, dejaría de valer la pena.

Gracias por dejarme disertar. 
Continuar leyendo

INCLUSIÓN

Incluirse en su vida, como una forma de hacer que sean uno solo, y no dos, de tal manera que el amor del uno, alcance para cobijar al otro, y viceversa. Así, que ella no lo quiera no importará más. Lo de él alcanzará para cubrir la cuota sentimental necesaria para sobrevivir para el resto de las vidas, suponiendo, que no hay abogados que quieran separlos, ni desamor suficiente para repartirse las almohadas. Incluirse en su vida, para poder hacerle el amor cuando se le ocurra, cuando tenga ganas, cuando haya mucho que hacer, cuando los dos quieran ponerse uno al lado del otro, con un libro en la mano, con la cara en paralelo al techo, tratando de leer, pero pensando en acercarse, robar un beso y continuar. Y sobre todo, incluirse en su vida, para que le quiera mucho, y no le duela más, que su mirada, no esté, aunque fuese, en medio de su entrepierna.

Inspiración: El blog de Eliette, una amiga de Letras.  Una frase: de una tarde de lectura con un buen amigo. Y el amor: del aire.

. suspensivo

 

Porque tu mano y mi mano encajan perfecto.
Ahora solo falta, que adentro, también encaje el de rojo.
.,.,.,……

Tu mundo
es un pequeño mundo,
que inventa mi cabeza
en las noches,
y desintegra mi cabeza
en las mañanas.

Tu mundo,
ese pequeño mundo,
esa oscuridad de mundo,
esa transparencia de mundo.

Mi mundo,
igual a tu mundo, 
pero más pequeño.

,.,…,………………………………….

Lejos de tí,
de mí,
de él,
de ellos. 

Lejos, y es lo que duele,
de tu silencio.

Más poemas: Aquí clic

PAVIMENTO

Pasar sobre el pavimento recién puesto se siente distinto, que hacerlo sobre el pavimento que lleva muchos años. No es lo mismo. Es mejor el pavimento que todavía está negrito, aunque el pavimento que lleva muchos años, sea mejor que una carretera sin él. Y pensar que todavía hay muchos lugares y muchas personas que tienen que pasar por carreteras destapadas -lo cual significa que pavimento es igual a tapar). Mi abuela, por ejemplo. Ella está viejita, pero le gusta la finca. A la finca, tres cuartos del camino están sin pavimentar, se va en chiva o jeep. Y hay polvo, o al contrario, pantano. No se sabe qué es peor. Mi abuela madruga para irse, cuando se tiene que ir para la finca, para coger un buen puesto. Cuando hablo de madrugar es que se va a sentar una hora, o más, antes de la hora en el que sale el carro. Ella dice que es porque está vieja y necesita un puesto que se mueva menos, que la haga batir menos, no significa que no la bata mucho, en el camino. Y si es así, entonces habría que decir que mi abuela se demora el doble de lo que normalmente se podría ir a la finca, por culpa de la carretera. Si estuviera con el pavimento negrito o no negrito, sería media hora llegando a la finca. Sin él, léase una hora y media, más otra de espera, dos y media.

Continuar leyendo

HUELLAS

Camina con los pies descalzos, la cabeza hacia abajo y un poco de aire comprimido ahí en el pecho. Tiene gripa y la nariz tapada. Golpea una piedrita pequeña, las manos las mantiene guardadas en el saco, casi como última esperanza. Camina paso por paso, uno encima de otro, para que no queden huellas repetidas, ni torcidas, ni feas, ni complementarias, ni que den señales de ella, o de él.

Continuar leyendo