RELOJ

Golpea fuerte y desespera. Se mira al espejo y encuentra una mujer de ojos grandes y oscuros, donde es difícil encontrar la pupila. Es ella, y está viva, viva en el sentido categórico de la palabra, viva en el sentido de energía suficiente para respirar, suspirar, y hacer algo. El termostato no está funcionando de la forma correcta. Hace frío y calor al mismo tiempo. También tiene sueño y no sueño a la vez. Por eso cuando duerme sueña y no sueña al tiempo. Sueña porque así es y no sueña porque no se acuerda. Hace una búsqueda exhaustiva y extensiva. Quita las sábanas, tira las almohadas, mueve la mesa de noche, la lámpara y el colchón. Tampoco. Va al espejo. Sigue la misma mujer de ojos grandes y oscuros, donde es difícil encontrar el estado de la pupila, que, de seguro, debe estar en ese estado en el cual, la luz le molesta, o, mejor, esta expuesta a la luz. Es ella, otra vez, y sigue viva, o casi, casi en un sentido literal, casi porque tiene ganas de salir corriendo. El estómago grita un poco. Tal vez es hambre, o desespero, o ganas de ser más impaciente. Vuelve a la cama. Quita las sábanas, tira las almohadas, mueve la mesa de noche, la lámpara, el colchón y el computador. Tampoco. El reloj, que hace tic tac tac tic tic tac y así en sucesiva, está adentro. Golpea fuerte, desespera, y de nada, en absoluto, sirve el espejo.

UNA CIUDAD GRIS

Es gris, y no solo porque las nubes se pasan la mayoría del tiempo unos cuantos metros más arriba del techo de las casas. No. Es gris, y no solo por el humo de los carros que han causado contaminación. No. Es gris, porque su corazón la ha pintado así. Se debe a que pertenece a otro lugar, ese mismo donde dejó los colores, los zapatos y donde se dejó a ella misma, también.

CAJA DE CERILLOS

Marujita, que tiene nombre de señora bonita, me envió un escrito de su nieta. En esas cosas de escribir, estamos para hacernos compañía, ayudarnos y crecer. Así que a Camila le gusto la caja de cerillos de Tatiana Restrepo, con quien,  por coincidencia, Mónica comparte el apellido. Ahí los dejo con Tatiana, para que disfruten sus letras. Ah! y FELIZ CUMPLEAÑOS a ella. 17 años cumple, y como lo dijo su abuela, lo hace “lejos de su país, de su ciudad, de mis abrazos y cuchicheos”.

SOMOS UNA CAJA DE CERILLOS

Por Tatiana Restrepo Copell

-Tienes la cabeza a punto de encender con cualquier toque de las superficies ásperas de la vida

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