POEMAS DE PARED

POEMA 2 (DE EDIFICIOS)

A la altura 
de las nubes.
Ahí están.
Tienen un dejo
de imponencia.
De arriba,
un poco de luz.
A las once,
un poco de negro.
No se mueven.
Se dibujan.
La soledad
suele, casi todas las noches,
hacerles de la suya.
Ahí están.
A la altura de las nubes,
con terrazas
para mirar las estrellas.
Ahí,
para ser inventados.

Poema 1 

POEMAS DE PARED

Como un imperativo me obligo a escribir poesía. Obligación como una necesidad que quiere ser comprendida y no dejar que el cansancio se lleve las ideas. La pared será la excusa perfecta para escribir (¿qué pasaría si no fuera escribir, sino excribir?). Se pone una hojita pegada con cinta de enmascarar y se toma el lápiz y se escribe. Cuando se llene la pared se tendrá un número de poemas suficientes para decorla, y se sabrá, por tanto, que la serie ha llegado a su fin.

POEMA 1
Debes irte.
Hasta aquí,
todos tus besos.
Es la única manera 
de que seas
el hombre de mis sueños.
Y en estas noches,
de lunas escondidas,
Y lagartijas sin color,
tu nombre
en mi cabeza
aparece farfullante.
Aparece, exacto,
a la medida de mis sueños.

DOS BELLAS

Siempre que me encuentro con Daniel Hermelin, alguien que fue profesor, me dice, algo así, no me acuerdo, Mónica, ¿sabes el consejo de Rilke? Siempre digo que no. Y hoy, divagando por ahí me encontré de nuevo con Rilke y con la frase de Hermelín y con otra más, y me pareció prudente, prudente no tengo ni idea por qué, compartirla, y prometer, además, que voy a encontrarme más seguido con el autor. Dos, como diría Mauricio, bellísimas frases:

. Si puedes vivir sin escribir, no escribas

. Escribir es un vicio solitario

BENDITA SEA ENTRE TODOS LOS HOMBRES

Señor, que si la deja por ahí, por favor. Algo así. Señor, que muchas gracias. Más o menos. Señor, que en el paradero. “Es como si fueran ciegos”, dice. Y por cada señor, las facciones de su rostro cambian. Se hacen, tal vez, un poco más gruesas. “Después de haber viajado conmigo, de llevar treinta minutos”, hace énfasis, casi regañón. Le molesta que se les olvide, que no se acuerden que tiene pelo largo, ropa más pequeña, una voz más suave, y que además, incluso, maneja diferente. 

En edad, tiene 27. Es mujer. Se llama Diana. Es conductora de bus, y si se quiere, niña, señora, dama, mujer, muchas gracias, déjeme aquí. Como conductora de bus, dos años. 
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INCLUSIÓN

Incluirse en su vida, como una forma de hacer que sean uno solo, y no dos, de tal manera que el amor del uno, alcance para cobijar al otro, y viceversa. Así, que ella no lo quiera no importará más. Lo de él alcanzará para cubrir la cuota sentimental necesaria para sobrevivir para el resto de las vidas, suponiendo, que no hay abogados que quieran separlos, ni desamor suficiente para repartirse las almohadas. Incluirse en su vida, para poder hacerle el amor cuando se le ocurra, cuando tenga ganas, cuando haya mucho que hacer, cuando los dos quieran ponerse uno al lado del otro, con un libro en la mano, con la cara en paralelo al techo, tratando de leer, pero pensando en acercarse, robar un beso y continuar. Y sobre todo, incluirse en su vida, para que le quiera mucho, y no le duela más, que su mirada, no esté, aunque fuese, en medio de su entrepierna.

Inspiración: El blog de Eliette, una amiga de Letras.  Una frase: de una tarde de lectura con un buen amigo. Y el amor: del aire.

PEQUEÑOS

Eligió la jaula
A pesar que la puerta
Estaba abierta.
Eligió el palo
A pesar que el viento
Le soplaba en su cara.
Eligió el alpiste
A pesar que el olor
De las flores
Le llegaba nuevo.
El pájaro eligió la jaula
A pesar que la niña
Lo instaba a salir.
Ese era su mundo,
Ahí donde
El viento y
Las flores
Eran sólo el sueño
De todas las noches,
Para seguir cantando.

-.–

Esa luna.
Mirándonos como siempre.
Oliéndonos como todas las noches.

.,..,

Ahí van.
Son mil pájaros
Hacia el norte.

.,..m..,.

Muertos.
Miles de nombres
En la basura.

 .,..,d..,.,-.

Porque tu silencio
mata, una a una,
las mariposas de mi estómago.

RECORDANDO

A veces los recuerdos llegan y causan dos cosas. Una, sonrisas por mil. Dos, una nostalgia grandísima.

Cuando estaba pequeña, dígase la mitad de la edad que tengo, descubrí, en ese entonces es común descubrir cosas en el mundo que ahora parecen obvias, que mi nombre, completo, tenía nueve sílabas. Nueve sílabas.  Tres por el nombre, tres por el apellido, tres por el otro apellido. Y en esas cosas de un amigo poeta, amigo por herencia de la mamá y el papá, a él, se le ocurrió un poema, que a mí, todavía, me parece bonito, mágico. Creo recordarlo en su totalidad. Se los comparto.

En estas nueva sílabas
que comprenden la historia
de mi breve edad

No han habido ni moros
ni cristianos,
solo Restrepos de los de aquí,
y Quinteros de los de allá.

Y entre unos y otros,
el puente cruzado de la vida,
y todos los caminos
que conducen al amor.

Solo nueve sílabas
y una historia por empezar,
que siendo breve,
viene desde siglos.

Solo nueve sílabas.

Aníbal Alzate Chica

AMANECE DOMINGO

Cuando la mayoría de gente duerme, por lo general, ando con los ojos abiertos, revoloteando por ahí, por aquí, y sobre todo, revoloteando en la cabeza. A veces quisiera una vida normal. Levantarme temprano, acostarme temprano, almorzar a las doce, comer a las seis, leer a las nueve, ver novelas a las ocho y así en sucesiva. En cambio veo como se van los días y como llegan. Siempre los veo terminar y venir, casi como si todos los días fueran 31 de diciembre. Por eso, casi siempre, vivo perdida en el tiempo. Acabo de descubrir que es domingo, con todo lo que implica el domingo (Aunque si lo pienso bien, yo amo el domingo). También sé que en algún día del calendario, y espero no lejano, la vida se vuelvenormal, y no solo por el trabajo, sino también por la mente. En fin, todo esto para llegar a decir que en la noche, es decir, en la madrugada, a la altura de las dos, y en el momento en que muchos deben andar con muchos tragos, no amargos precisamente, en la cabeza, yo ando pensando en la libertad.

Cuando el papá murió estaba muy pequeña para notarlo. De hecho, a veces creo, que es casi como no tener papá. Sólo sobrevive por una capacidad altamente inventiva, donde la imaginación tiene un montón de colores, que permite abrazarlo cada noche y darle un beso en las mañanas, y ponerlo en la silla de adelante cuando maneja en las noches, y también hablarle y saludarle, y por lo general, incluso ya de manera no consciente, pedirle en las noches, que sin asustarla, por supuesto, se le aparezca en los sueños, como esa vez, única por demás, que caminaron durante hora, y luego le dejo en la escuela. Tal vez es el horario, , o de pronto la edad, o quizá un problema logístico en los lados de la muerte. No sé. De pronto es un poco más complejo que la realidad. Cuestiones políticas, nunca se sabe.

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