UN GOLPE DEL TIEMPO

A veces el tiempo se pasa despacio. Despacísimo, como si el reloj estuviera en la oreja diciendo tic… tac… tic… tac……tac…tic… tac…tic……tic y etcétera. Así sucesivamente y mucho rato, que uno no sabe qué hacer, qué más inventarse. El tiempo es cruel cuando uno tiene una preocupación importante, cuando el de rojo (qué sí existe) está compungido y a la cabeza no le queda más remedio que darle un abrazo y sentarse a llorar con él. El tiempo pasa despacísimo cuando uno quiere hablar con alguien y decirle que los tres minutos esos de la noche anterior, quisiera darles suprimir, y que se vengan todos los que faltan por sonreír juntos.

El tiempo tienen un vicio feo. Lo que hace feliz, lo hace corto, rapidísimo, en dos pestañeadas. En fin.

POEMAS DE PARED

POEMA 2 (DE EDIFICIOS)

A la altura 
de las nubes.
Ahí están.
Tienen un dejo
de imponencia.
De arriba,
un poco de luz.
A las once,
un poco de negro.
No se mueven.
Se dibujan.
La soledad
suele, casi todas las noches,
hacerles de la suya.
Ahí están.
A la altura de las nubes,
con terrazas
para mirar las estrellas.
Ahí,
para ser inventados.

Poema 1 

DOS BELLAS

Siempre que me encuentro con Daniel Hermelin, alguien que fue profesor, me dice, algo así, no me acuerdo, Mónica, ¿sabes el consejo de Rilke? Siempre digo que no. Y hoy, divagando por ahí me encontré de nuevo con Rilke y con la frase de Hermelín y con otra más, y me pareció prudente, prudente no tengo ni idea por qué, compartirla, y prometer, además, que voy a encontrarme más seguido con el autor. Dos, como diría Mauricio, bellísimas frases:

. Si puedes vivir sin escribir, no escribas

. Escribir es un vicio solitario

BENDITA SEA ENTRE TODOS LOS HOMBRES

Señor, que si la deja por ahí, por favor. Algo así. Señor, que muchas gracias. Más o menos. Señor, que en el paradero. “Es como si fueran ciegos”, dice. Y por cada señor, las facciones de su rostro cambian. Se hacen, tal vez, un poco más gruesas. “Después de haber viajado conmigo, de llevar treinta minutos”, hace énfasis, casi regañón. Le molesta que se les olvide, que no se acuerden que tiene pelo largo, ropa más pequeña, una voz más suave, y que además, incluso, maneja diferente. 

En edad, tiene 27. Es mujer. Se llama Diana. Es conductora de bus, y si se quiere, niña, señora, dama, mujer, muchas gracias, déjeme aquí. Como conductora de bus, dos años. 
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PEQUEÑOS

Eligió la jaula
A pesar que la puerta
Estaba abierta.
Eligió el palo
A pesar que el viento
Le soplaba en su cara.
Eligió el alpiste
A pesar que el olor
De las flores
Le llegaba nuevo.
El pájaro eligió la jaula
A pesar que la niña
Lo instaba a salir.
Ese era su mundo,
Ahí donde
El viento y
Las flores
Eran sólo el sueño
De todas las noches,
Para seguir cantando.

-.–

Esa luna.
Mirándonos como siempre.
Oliéndonos como todas las noches.

.,..,

Ahí van.
Son mil pájaros
Hacia el norte.

.,..m..,.

Muertos.
Miles de nombres
En la basura.

 .,..,d..,.,-.

Porque tu silencio
mata, una a una,
las mariposas de mi estómago.

CONFESIÓN

Yo no fui, señor. Yo no quería disparar. Simplemente ella me miró a los ojos y se puso a hablar, a preguntarme cosas, que yo no sabía. Luego, algo me hizo disparar, pero la bala no llegó a su cuerpo. Se fue poniendo blanca y la sangre empezó a fluir. (Susurro) Aquí entrenos, señor, yo creo que había empezado a morir hace rato. Me miró en silencio, como escudriñando en mí, en la cara, en los labios, y hasta en los pies. Yo sí la quería matar, pero después de su mirada, me arrepentí, y luego fue el disparo, pero el disparo nunca le llegó y de pronto, estaba pegado al suelo, seducido por sus ojos. Ella se fue quedando ahí, sin aire, y después suspiró, y la sangre ya se había esparcido por el suelo. Todo estaba frío, y vacío, y muy frío. ¿La sangre? Roja como siempre, pero cautelosa. Muy cautelosa. Ella tenía la mirada perdida y estaba blanca, blanquísima. Usted sabe mi agente, que la sangre es escandalosa de por sí, pero traspasó la puerta con cuidado, como si se quisiera escapar. Para mí, señor, que fue ella. La sangre sabía que tenía que ver con el delito y por eso quería escaparse ¿No me cree? Yo no fui, yo sólo disparé, pero la bala no le pasó, si quiere le busca el huequito, y verá que no está. Se lo juro señor agente. Se lo juro.

DE POESÍA TAMBIÉN SE RESPIRA

A veces me pregunto como harían los poetas, los reales, por supuesto, para convivir en un mundo antipoético. Bien, puede ser, primera posibilidad, que para ese entonces, la cosa no fuera de grandes proporciones. Y digo antipoético porque parece ser que la poesía aparece poco, se escucha poco, se ve poco, como si estuviese en estado de extinción. La otra, segunda posibilidad, es que todavía Camila no esté nisiquiera en la p. En fin. Lo que sí creo es que la poesía anda perdiendo adeptos, y por tanto, compararla con otros gustos y placeres, carece de sentido, de sensatez, y sobre todo, de incompatibilidad. Algo así como poner en el mismo punto a un léon y a una hormiga.

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