UN ALPINISTA DE EDIFICIOS

Asomarse da un vientecito frío en el estómago, y duele un poco, y eso que hay una ventana que detiene el cuerpo. Caerse significaría la muerte, en algo que podría denominarse un golpe fuerte contra el mundo, sería algo así como probar la fuerza de gravedad. Eso es lo que hace, desafiarla con una sonrisa en la cara, y como si nada. Así de campante, como si estuviera sobre el piso.

Trabaja sobre el aire, literalmente, y es libre, excepto por esas cuerdas que le permiten estar ahí, suspendido a gran altura. A veces, en los ratos de lo que ahora se conoce como ‘pausas activas’, se columpia un poco, le da la espalda al edificio y observa el mundo.

Desde las alturas las cosas son distintas. Todo es más pequeño, y por supuesto, la gente también. Para él están todos esos que lo señalan desde abajo, mientras gritan: “Mirá a ese señor, mami. Está bien alto”. O le gritan: “Señor, ¿no le da miedo?”, y él, si escucha, mueve la cabeza, y sonríe, pero sigue ahí, como si nada, mirando la panorámica del frente. Incluso se percata de la esposa que viene con el almuerzo, a unas cuadras antes de llegar.

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PAPÁ NOEL VIVE EN MEDELLIN

Ésta es la historia de Papá Noel, bien, de un Papá Noel. Estamos en Navidad y es hora de compartir, proponer o sugerir todas esas historias que en este mes pasan. Un abrazo de Navidad!

EL VIDEO

De incógnito, así vive la mayoría del año. Presentándose como un actor de teatro, como profesor, como un papá y un esposo. Va de aquí para allá, y de allá para acá, y en medio de todo, aparece el verdadero: Carlos Arango es Papá Noel, y el Polo Norte, Medellín.

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PAVIMENTO

Pasar sobre el pavimento recién puesto se siente distinto, que hacerlo sobre el pavimento que lleva muchos años. No es lo mismo. Es mejor el pavimento que todavía está negrito, aunque el pavimento que lleva muchos años, sea mejor que una carretera sin él. Y pensar que todavía hay muchos lugares y muchas personas que tienen que pasar por carreteras destapadas -lo cual significa que pavimento es igual a tapar). Mi abuela, por ejemplo. Ella está viejita, pero le gusta la finca. A la finca, tres cuartos del camino están sin pavimentar, se va en chiva o jeep. Y hay polvo, o al contrario, pantano. No se sabe qué es peor. Mi abuela madruga para irse, cuando se tiene que ir para la finca, para coger un buen puesto. Cuando hablo de madrugar es que se va a sentar una hora, o más, antes de la hora en el que sale el carro. Ella dice que es porque está vieja y necesita un puesto que se mueva menos, que la haga batir menos, no significa que no la bata mucho, en el camino. Y si es así, entonces habría que decir que mi abuela se demora el doble de lo que normalmente se podría ir a la finca, por culpa de la carretera. Si estuviera con el pavimento negrito o no negrito, sería media hora llegando a la finca. Sin él, léase una hora y media, más otra de espera, dos y media.

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PERDIENDO EL AÑO

Todos los días va al gimnasio. Todos los días comienza la dieta. Todos los días se levanta más temprano. Todos los días hace menos pereza. Todos los días lo va a llamar. Todos los días le va a olvidar. Todos los días va a comprar leche. Todos los días camina hasta la esquina. Todos los días lleva a arreglar la cámara de video y el dvd. Todos los días comienza el libro. Todos los días deja de abrir el messenger y revisar el facebook. Todos los días aprende a decir qué no. Todos los días pide permiso. Todos los días le dice lo que piensa. Todos los días va a ir a comprar la blusa. Todos los días le dice que le está escribiendo. Todos los días escribe sobre el pavimento. Todos los días marca la tarjeta. Todos los días le dice que le gusta. Todos los días compra tenis. Y así, larga va la lista. Eso sí, todos los días, la oveja pierde su lana°, también.

(°Para los que no se acuerdan o no se saben el dicho: De mañana en mañana, la oveja pierde su lana)

Y vos, ¿qué está haciendo desde hace días, que no ha hecho todavía?

HUELLAS

Camina con los pies descalzos, la cabeza hacia abajo y un poco de aire comprimido ahí en el pecho. Tiene gripa y la nariz tapada. Golpea una piedrita pequeña, las manos las mantiene guardadas en el saco, casi como última esperanza. Camina paso por paso, uno encima de otro, para que no queden huellas repetidas, ni torcidas, ni feas, ni complementarias, ni que den señales de ella, o de él.

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GALERIA RODANTE II

Les dejo la segunda parte de la crónica. Ahí va!

Tirando compás

A Pingüino lo único que le exigen es el logotipo de la empresa, el color de fondo del carro, que lo pinta otro, y el paisaje. De resto, tirar compás a diestra y siniestra, según le mande su cabeza. A veces le han salido con cosas extrañas. Por lo general a los dueños de chivas les gusta poner en la parte de atrás la iglesia del pueblo, el sagrado corazón, un paisaje de los que recorren, la Virgen del Carmen o algo que se ingenie Pingüino según las líneas que le hace a los lados. “De resto, que le quede muy bonito”. En fin. A los dueños ya no les gustan las chivas sencillas.

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GALERÍA RODANTE

Otra crónica. Esta vez de un Pingüino, que no parece pingüino, salvo que pinta chivas con la facilidad que un pingüino tiene para nadar. Para El Eafitense, como cosa rara, pero la pegó aquí, como salió al principio, sin la mirada del editor. Ahí se las dejo, bien, la primera parte. Ojalá la disfruten, y digan algo, alguito, puede ser. Abrazo!

Los trazos son casi perfectos. Los repite por banca y son exactos, como si su mano fuese una fotocopiadora. Va y viene, pinta aquí, pinta allá, vuelve y va y empieza de nuevo. Círculo allí, círculo allá, y luego una línea, que hace sin regla y le queda perfecta. Tal vez este Pingüino no tiene traje negro y blanco, ni uñas largas y manos pequeñas. Este Pingüino tiene ropa de trabajo y en sus manos solo un compás “que es más grande y en madera, que da más capacidad para abrir y cerrar”, una regla y un pincel. Bien, y mucha creatividad. “Uno comienza con los trazos y tira compás y ahí van saliendo las cosas”.

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