AMANECE DOMINGO

Cuando la mayoría de gente duerme, por lo general, ando con los ojos abiertos, revoloteando por ahí, por aquí, y sobre todo, revoloteando en la cabeza. A veces quisiera una vida normal. Levantarme temprano, acostarme temprano, almorzar a las doce, comer a las seis, leer a las nueve, ver novelas a las ocho y así en sucesiva. En cambio veo como se van los días y como llegan. Siempre los veo terminar y venir, casi como si todos los días fueran 31 de diciembre. Por eso, casi siempre, vivo perdida en el tiempo. Acabo de descubrir que es domingo, con todo lo que implica el domingo (Aunque si lo pienso bien, yo amo el domingo). También sé que en algún día del calendario, y espero no lejano, la vida se vuelvenormal, y no solo por el trabajo, sino también por la mente. En fin, todo esto para llegar a decir que en la noche, es decir, en la madrugada, a la altura de las dos, y en el momento en que muchos deben andar con muchos tragos, no amargos precisamente, en la cabeza, yo ando pensando en la libertad.

Cuando el papá murió estaba muy pequeña para notarlo. De hecho, a veces creo, que es casi como no tener papá. Sólo sobrevive por una capacidad altamente inventiva, donde la imaginación tiene un montón de colores, que permite abrazarlo cada noche y darle un beso en las mañanas, y ponerlo en la silla de adelante cuando maneja en las noches, y también hablarle y saludarle, y por lo general, incluso ya de manera no consciente, pedirle en las noches, que sin asustarla, por supuesto, se le aparezca en los sueños, como esa vez, única por demás, que caminaron durante hora, y luego le dejo en la escuela. Tal vez es el horario, , o de pronto la edad, o quizá un problema logístico en los lados de la muerte. No sé. De pronto es un poco más complejo que la realidad. Cuestiones políticas, nunca se sabe.

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CONFESIÓN

Yo no fui, señor. Yo no quería disparar. Simplemente ella me miró a los ojos y se puso a hablar, a preguntarme cosas, que yo no sabía. Luego, algo me hizo disparar, pero la bala no llegó a su cuerpo. Se fue poniendo blanca y la sangre empezó a fluir. (Susurro) Aquí entrenos, señor, yo creo que había empezado a morir hace rato. Me miró en silencio, como escudriñando en mí, en la cara, en los labios, y hasta en los pies. Yo sí la quería matar, pero después de su mirada, me arrepentí, y luego fue el disparo, pero el disparo nunca le llegó y de pronto, estaba pegado al suelo, seducido por sus ojos. Ella se fue quedando ahí, sin aire, y después suspiró, y la sangre ya se había esparcido por el suelo. Todo estaba frío, y vacío, y muy frío. ¿La sangre? Roja como siempre, pero cautelosa. Muy cautelosa. Ella tenía la mirada perdida y estaba blanca, blanquísima. Usted sabe mi agente, que la sangre es escandalosa de por sí, pero traspasó la puerta con cuidado, como si se quisiera escapar. Para mí, señor, que fue ella. La sangre sabía que tenía que ver con el delito y por eso quería escaparse ¿No me cree? Yo no fui, yo sólo disparé, pero la bala no le pasó, si quiere le busca el huequito, y verá que no está. Se lo juro señor agente. Se lo juro.

DE POESÍA TAMBIÉN SE RESPIRA

A veces me pregunto como harían los poetas, los reales, por supuesto, para convivir en un mundo antipoético. Bien, puede ser, primera posibilidad, que para ese entonces, la cosa no fuera de grandes proporciones. Y digo antipoético porque parece ser que la poesía aparece poco, se escucha poco, se ve poco, como si estuviese en estado de extinción. La otra, segunda posibilidad, es que todavía Camila no esté nisiquiera en la p. En fin. Lo que sí creo es que la poesía anda perdiendo adeptos, y por tanto, compararla con otros gustos y placeres, carece de sentido, de sensatez, y sobre todo, de incompatibilidad. Algo así como poner en el mismo punto a un léon y a una hormiga.

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. suspensivo

 

Porque tu mano y mi mano encajan perfecto.
Ahora solo falta, que adentro, también encaje el de rojo.
.,.,.,……

Tu mundo
es un pequeño mundo,
que inventa mi cabeza
en las noches,
y desintegra mi cabeza
en las mañanas.

Tu mundo,
ese pequeño mundo,
esa oscuridad de mundo,
esa transparencia de mundo.

Mi mundo,
igual a tu mundo, 
pero más pequeño.

,.,…,………………………………….

Lejos de tí,
de mí,
de él,
de ellos. 

Lejos, y es lo que duele,
de tu silencio.

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GUERRA

Hay dos cosas que creo que, cuando pensaron en hacerme, leáse Dios o el encargado de poner en el molde los ingredientes, se les olvidó. Una, la capacidad y la voz de ser una cantante de rock, y por el contrario, me hicieron con ínfulas, solo ínfulas, de poeta. Dos, un espíritu aventurero e intrépido, tanto, que fuese una periodista de guerra, y por el contrario, me hicieron con un amor a la cultura, a la literatura y a la crónica, no guerrerista. No obstante, lejos de la guerra, le puedo querer un poco, en un sentido irónico, casi como a la muerte, pero sobre todo, le puedo pensar muchísimo.

La guerra, aunque duela, fue un invento, en algunas ocasiones, necesario. Con ella, se crearon países, por ejemplo, o se obligó al mundo a cambiar, a avanzar un poco. También fue la manera que se encontró para adueñarse de territorios o de tumbar del poder a algún dictador. La primera guerra mundial le sirvió a Colombia para industrializarse, porque por primera vez, se vio libre de mercado extranjero, especialmente inglés. Y que con ella se hayan conseguido cosas interesantes, no significa que haya sido la mejor manera de lograrlo. La cosa es que no estar dentro de ellas, es decir, ni en el tiempo, ni en el espacio, se hace más fácil comprenderlas. Elemento circunstancial, por decirlo de alguna manera. 

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DESNUDA

Cuando sabe que es domingo, es decir, cuando se despierta en domingo, se quita la pijama y luego, hace lo de todos los domingos: desvestirse. Se quita la pijama y no más. 

Así todo el día. Desnuda.

Toma la ropa, la del canasto, y prende la lavadora. Después se sienta en el butaco del patio, en el sofá de la sala, en la hamaca de la pieza de huéspedes o en la cama, y acerca el libro.

Así todo el día. De aquí para allá.

Sobrevive al domingo. Desnuda, que es una manera de pintarlo de otro color.

EN ESTE, POR AHÍ, NO SÉ DÓNDE NI CON QUÉ PRETEXTO, SE ME PIERDE LA MUSA EN ALGUNA FRASE. ¿ALGUNA SUGERENCIA?

VULNERABILIDAD

Todos los días, son días perfectos para morir. La muerte, por lo general, está en todas partes, encima del mundo. Por eso se vuelve común no pensar en ella, ni hablar de ella, y olvidarse de ella. Cuestión de costumbre. Está tan cerca, que no se mira. Luego, es inevitable, y ha de llegar, y entonces, para qué perturbase con ella.

Hay días, en que es inevitable. Vulnerables a la muerte, inevitables a ella. A veces, es difícil no pensarla. Difícil imaginarse el mundo con todos, pero sin uno. Mirar a todos, y saber, que en algún momento,también seremos recuerdo, y después, cuando no haya nadie que nos piense, nada. Atrás quedarán los besos, los bailes, las cogidas de mano, el trabajo, las lágrimas y en fin. Es también cosa de imaginarse con más años, en una vida, que posiblemente, ahora parece de viejos, de abuelos, de papá y nunca, plausible para sí mismo.

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PUERTAS ABIERTAS

Ella extraña esa época, cuando se podía dejar la puerta abierta, y a nadie se le ocurría entrar. Es más, si se le ocurría, primero tocaba. Tres golpes secos a la puerta y luego alguien, casi dormido, que se asomaba, y por allá, desde lejos, decía, ¿quién? ¡Ahhh, sí es Margarita, seguíte! Buenas épocas, diría su abuela, y eso que su abuela, no sabía lo de la puerta.

Extraña esa época, en la que Martín se asomaba a la puerta y quedaba en contraluz, por lo que parecía un fantasma. Era algo así como si Martín se hubiese quedado en casa, y a la casa de ella, solo llegara la sombra. Sabía que él, en cualquier momento, aparecía con su sombrero encintado, como el de Rin Rin Renacuajo. Le dejaba el lado derecho de la cama y le daba la espalda. Él, caminaba pausado, sigiloso, seguro. Una sombra ‘pinchada’, dirían por ahí. Se sabía la distancia exacta desde la puerta a la puerta de ella, en ese gran corredor de paredes blanqueadas. Entraba a ciegas, por eso del sol.

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LAS CUADRILLAS EN EL CARNAVAL

ARTÍCULO PARA EL COLOMBIANO

Con muchos colores, lentejuelas, tocados grandes, armazones, escarcha, plumas, y demás, y una emoción que permitía bailar sin parar, las cuadrillas se pasearon este domingo por las calles de Riosucio, Caldas, que celebra desde el pasado viernes, su Carnaval.

Ellas son el elemento más importante de la fiesta, junto con el Diablo. Una agrupación de personas, organizadas alrededor de un tema, hace una representación y entrega un mensaje cantado, con el que se enjuicia el mundo.

Este año, 27 cuadrillas se presentaron ante el Diablo, los riosuceños y los muchos foráneos que les aplaudieron, bailaron y cantaron con ellas.

Después del desfile, cada grupo visita las diferentes casas cuadrilleras, en esta ocasión 25, para cantar y mostrar el trabajo que hicieron durante un largo tiempo.

Hombres que se convirtieron en otros a través del disfraz, se vieron caminar por las dos plazas de Riosucio, desde las once de la mañana, hasta casi la media noche. Se les vio sonrientes, emocionados y transformados, mientras los espectadores se dejaron cautivar por su magia.

SE ENDIABLÓ RIOSUCIO

Pies chiquitos, grandes, medianos, blancos, negros, morenos, menos morenos. Muchos y, por lo general, moviéndose con un pasito suave y disimulado, al ritmo de la música de alguna chirimía. Y desde allí, la gente que espera ansiosa, que se mueve de los andenes y se toma un poco de la calle, solo para encontrarse por adelantado con su majestad el Diablo del Carnaval. 

Es sábado en la noche, día en que por fin, el Diablo, después de recorrer las calles de Riosucio, su pueblo amado, se toma las riendas de la fiesta. Él, se mueve lento,  saluda, se deja tomar fotos, echa fuego por la boca y va acompañado de una corte de hombres con tridente, caravanas, disfraces sueltos y otros diablitos, diablillos o diablotes. Ellos, las personas, incluso con la boca abierta, algunos con lágrimas en los ojos, le dan la bienvenida. Por fin, el Diablo anda entre ellos, con ellos, y tal vez, para ellos.

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