HUELLAS

Camina con los pies descalzos, la cabeza hacia abajo y un poco de aire comprimido ahí en el pecho. Tiene gripa y la nariz tapada. Golpea una piedrita pequeña, las manos las mantiene guardadas en el saco, casi como última esperanza. Camina paso por paso, uno encima de otro, para que no queden huellas repetidas, ni torcidas, ni feas, ni complementarias, ni que den señales de ella, o de él.

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