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Recordando cosas que escribí ya hace muchos días

INFIERNO

El calor es sólo un invento pasajero. La gente tarde o temprano va a venir, porque nadie se salva. Todos tienen algo que esconder. Los pecados se delatan sin preguntarles. Van llegando, aún sin llamarlos. Los castigos los inventan las conciencias. El infierno, al fin y al cabo, es la memoria, que hace de las suyas.


SIN ATAÚD

A veces cometo el error de escribir y pensar en el que lee. No. Perdónenme. Me interesan ustedes, pero mucho menos de lo que me interesa quedarme vacía, sin nada. Escribo por una necesidad, a veces absurda. Escribo para que cuando me lea, sienta una y otra vez, que estoy ahí. Escribo para mí, para que cuando me lea, las palabras sean tan ajenas, que no quiera corregir. Y escribo, porque me da la gana. Mejor, sólo porque puedo descubrir tantas cosas, como nada. Mejor, sólo porque puedo usar tantas letras, sin necesidad de pegarle a alguien. Entonces parezco libre. Entonces he muerto tantas veces, sin encerrarme en un ataud.

HORMIGAS

Todas suben en un muro interminable, y suben en una fila interminable, que no se mueve, que no camina, que cambia hormiga tras hormiga, como si se reemplazaran al instante. Y van y siguen yendo, y luego desaparecen, como magia, debe ser magia, tiene que ser magia. El muro interminable las desaparece.

MUERTE

Y ella dijo que se quería morir. Luego suspiró…