INVIERNO

Afuera el cielo se cae y golpea duro contra el suelo. Se forman ríos de agua que alcanzan la altura de los andenes y se pegan con las llantas de los carros, que algún dueño, por no derretirse con el cielo que cae, dejó mal parqueado en la calle al frente de su casa. El cielo también se deja ver y luego, se deja escuchar en un estruendo que pareciese fuese a acabar con la tierra. Piensa en cuando estaba pequeña y solía decir, en repeticiones constantes, Dios está tomando fotos, de seguro. Está un poco enojada, a decir verdad. Los sábados, los últimos sábados, siempre está lloviendo. El sexto día tiene algo especial: a alguien, algún día, se le ocurrió designarlo para la noche y darle abrazos a los amigos más queridos, beso al novio o a la novia según el género y la sexualidad, embarrarla de cuando en vez, bailar un poco, conversar otro más, tomarse unos vodkas y en fin. Está enojada. Es sábado, tenía intenciones de verle,  y el cielo se cae encima de su casa.

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