ESTA LUNA

No me regalas la Luna porque tú no regalas cosas regaladas. Eso me parece bien. Yo, es más, tampoco recibo cosas que ya fueron regaladas y que están por ahí, con varios dueños sin escrituras. Y ya que me regalas entonces eso que me dijiste (no voy a contar el secreto para que sea solo de los dos), entonces déjame, sin embargo, describir la Luna. Su amarillo, las nubes que la tapan un poco y ella que se deja ver, carismáticamente hablando. A mí me gusta la Luna y por eso salgo hasta allá, pese a que pocas veces le hago caso a las órdenes.

Luego me quedo sin palabras. Las tuyas fueron suficientes para el espacio, eso sin decirte, que si estamos mirando la misma Luna, de alguna manera estamos en el mismo lugar. Las miradas se conectan a través de esa amarillenta que está al frente y somos dos, ahí donde dijiste.