FELIZ NAVIDAD

Ahondando en las profundidades del corazón, siempre, por más cara dura y amante de la tristeza ques se pueda ser, hay un pedacito de ser humano que sonríe. Algo así como eso que dicen del niño chiquito, que no crece, que está ahí siempre, sonriendo y listo para celebrar en Navidad. Por eso, pese a los años, es emocionante que llegue el 24 de diciembre y esperar que al Niño Dios. A veces, todavía me cuesta dormir, y en algún momento de la noche, abro uno de los ojos, para cerciorarme de que haya un regalito rondando por ahí y luego sí, cuestión de espera. La Navidad es algo así como ponerle un poco de magia, anual, a la vida, de regalar besos y abrazos a diestra y siniestra, y de tener la excusa perfecta para llamar a esos que están lejos por alguna cuestión de la vida. Incluso es una manera de acordarse de los muertos y volverles a hablar. 

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