GALERÍA RODANTE

Otra crónica. Esta vez de un Pingüino, que no parece pingüino, salvo que pinta chivas con la facilidad que un pingüino tiene para nadar. Para El Eafitense, como cosa rara, pero la pegó aquí, como salió al principio, sin la mirada del editor. Ahí se las dejo, bien, la primera parte. Ojalá la disfruten, y digan algo, alguito, puede ser. Abrazo!

Los trazos son casi perfectos. Los repite por banca y son exactos, como si su mano fuese una fotocopiadora. Va y viene, pinta aquí, pinta allá, vuelve y va y empieza de nuevo. Círculo allí, círculo allá, y luego una línea, que hace sin regla y le queda perfecta. Tal vez este Pingüino no tiene traje negro y blanco, ni uñas largas y manos pequeñas. Este Pingüino tiene ropa de trabajo y en sus manos solo un compás “que es más grande y en madera, que da más capacidad para abrir y cerrar”, una regla y un pincel. Bien, y mucha creatividad. “Uno comienza con los trazos y tira compás y ahí van saliendo las cosas”.

Continuar leyendo